Mortales en el Olimpo

Yo no soy hincha del Barcelona. Soy de Boca y de los Green Bay Packers. Y ayer ni pensaba ver el partido. Pero por una casualidad me encontré frente al televisor para los últimos 15 minutos del partido frente a Chelsea. En ese breve lapso vi un fútbol maravilloso, coronado por un gol (para mí mal) anulado, un tiro de Messi en el palo, un jugadón de Mascherano y varias tapadas fenomenales más de Cech. Y me di cuenta, ante la implacable cuenta regresiva, cuántas ganas tenía de que el Barça y su fútbol hermoso ganen…

El partido terminó y me encontré a mí mismo preso de una inesperada tristeza. Tristeza, pero también bronca. Bronca de que un equipo pueda tener 75% de posesión, 85% de pases correctos, jugar como lo hizo el Barcelona tanto en la ida como en la vuelta, y terminar con las manos vacías frente al planteo mezquino del que sale solo a neutralizar y defender. A mí no me gusta eso del fútbol.

Me levanté esta mañana y Mariano Sigman, el apasionado y apasionante físico y neurocientista que ya ha tenido un muy sonado paso por Riesgo y Recompensa, había escrito en caliente estas reflexiones al respecto, que comparto acá con ustedes. Como para que al menos tristeza de muchos sea un poco menos triste.

Notas sueltas sobre mi viaje a España

pedrera

La invitación a presentar en La Red Innova y a estar en el Menorca Tech Talk me dieron la excusa perfecta para tomarme unos días de vacaciones y visitar por primera vez España. El viaje incluyó cinco días en Barcelona más los dos que estuve en Madrid para dar mi charla. En pocas palabras, ¡Barcelona me partió la cabeza! Creo que es la ciudad más «disfrutable» que visité en mi vida. Acá van mis clásicas «notas sueltas», hoy con las cosas más serias y en un par de días las más «decontracté».