La vida después de la pandemia, parte 6: Las clases virtuales y el futuro de la educación

La cuarentena forzada por la pandemia tuvo dos efectos contrapuestos: mientras que algunas actividades se detuvieron por completo, otras se vieron transformadas a un ritmo sin precedentes. Una de ellas es la educación. Si bien hace más de una década que se habla de innovación educativa, hasta acá casi no se habían realizado grandes cambios. La suspensión de las clases presenciales nos obligó de improviso a armar una modalidad de emergencia a través de clases remotas y a hacer más cambios en dos meses de los que habíamos realizado en las últimas dos décadas.

La vida después de la pandemia, parte 1: ¿Quisieras que todo vuelva a ser como era?

Es momento de pensar qué queremos para el día después

Estamos viviendo un momento tremendamente difícil, a nivel personal, familiar y de la sociedad toda. Para muchos es el más difícil que atravesamos en nuestras vidas, encerrados en nuestras casas, temerosos de lo que la pandemia pueda hacernos a nosotros, a nuestros seres queridos, a nuestros trabajos. Y sin embargo, en medio de este escenario angustiante, hay una idea que me aparece una y otra vez y me resulta casi imposible de entender: pese al encierro, al riesgo de enfermar, a la situación económica complicada, hay ciertos aspectos de mi vida en cuarentena que me gustan más y quisiera que sigan así cuando este momento termine. ¿Cómo puede ser que en una situación de menor libertad, donde ciertas opciones deseables aparecen drásticamente limitadas, me encuentre a mí mismo tomando decisiones más alineadas con mis objetivos y valores?

¿Cómo buscar trabajo? Algunas claves para conseguir empleo

En mis dos primeros episodios del podcast de este año hablé sobre cómo saber si tu idea de emprendimiento es buena o no. Allí compartí muchos de mis aprendizajes de más de 20 años darme golpes en el proceso de crear startups. Si te interesa ese tema, podés escuchar la parte 1 (Spotify o web) y la parte 2 (Spotify o web).

Pero a la vez la enorme mayoría de las personas no trabaja por cuenta propia sino en relación de dependencia. Y el mayor problema que tiene no es validar sus ideas sino conseguir empleo. De acuerdo a una encuesta que realicé, entre los que están desempleados y los que querrían cambiar el trabajo que tienen, casi 50% de las personas está actualmente en situación de búsqueda laboral.

La inteligencia de los animales y la estupidez humana

Hay ciertas capacidades de la mente humana que solemos pensar como exclusivas de nuestra especie: rasgos como la inteligencia, el pensamiento, la empatía o la consciencia. ¿Pero es realmente así?

Cualquiera que haya interactuado alguna vez con un perro sabe que indudablemente tienen emociones. No solo las tienen, su miedo o su alegría son esencialmente iguales a los nuestros. Pero la emoción es la más “primitiva” de las cualidades humanas. ¿Compartirán también nuestras características más elevadas?

Las redes sociales y la “fórmula de Foley”

En 1984 hubo una película llamada “Un detective suelto en Hollywood”. En ella, el comediante Eddie Murphy encarnaba a un detective un tanto peculiar llamado Axel Foley. Foley no dudaba en inventar historias extravagantes o abusar del caradurismo para conseguir lo que necesitaba. Algo de esa película me quedó dando vueltas en la cabeza por años: no la parte fabuladora del personaje, sino la parte caradura, la de animarse a meterse en cualquier lado y entablar contacto con cualquier persona, por importante que fuera. Bauticé este método como la “fórmula de Foley”.

La trampa de la pasión

“Tenés que encontrar lo que te apasiona en la vida y construir tu futuro alrededor de esa pasión”. En el final de mi adolescencia, ese momento crucial de la vida en que tenemos que decidir en serio “qué queremos ser cuando seamos grandes”, una persona cercana me dio este consejo. Estoy seguro que cuando pasaste por esa etapa o en algún momento bisagra de la adultez en que estabas revisando tu rumbo recibiste, palabra más, palabra menos, una recomendación similar.

El desafío de controlar los sueños

Después de una intensa jornada de trabajo en la oficina, cae la noche y Juan llega a su casa. Exhausto por el esfuerzo del día, come una cena liviana y, mientras experimenta un cansancio profundo, lo invade una sensación de desazón. Este fue un día común, otro más en el que no sucedió nada fuera de lo ordinario. El mejor momento del día fue cuando se cruzó a María en el pasillo que lleva a las oficinas del fondo. Fue el único instante en que su corazón latió con fuerza. Pero, como sucede a diario, ella ni lo miró. Nunca lo ve. Así es la vida de Juan: una agobiante rutina donde cada día se parece al anterior, sin emociones ni sorpresas. “Mañana será igual”-  piensa mientras el agotamiento lo vence. Y de repente… ¡sucede!

El peligro de los patos negros

Durante cientos de años en el mundo anglosajón se usó la expresión “cisne negro” como metáfora de cualquier cosa inexistente. Esto fue así hasta que en 1770 el Capitán James Cook llegó por primera vez a Australia y se encontró con que allí los cisnes negros abundaban. El famoso explorador llevó un par de ejemplares de regreso a Inglaterra y forzó a redefinir el sentido de la frase. Desde ese momento un “cisne negro” no simboliza algo inexistente sino a una cosa extremadamente rara.

Buenas elecciones

Uno de mis temas favoritos en este espacio son los sesgos cognitivos: estas fallas sistemáticas que tiene nuestra mente y nos hacen tomar decisiones de manera irracional y, frecuentemente, equivocada. Operando siempre escondidos detrás de la cortina de nuestras racionalizaciones, creemos que elegimos una alternativa en particular por esas causas e ignoramos el poderoso efecto subconciente que los sesgos tienen para llevarnos a escoger lo que elegimos.

¿Cuál es la mejor edad de la vida?

La vida comienza a los cuarenta, dicen algunos. Los sesenta son los nuevos cuarenta, dicen otros. Transitivamente, ¿será entonces que la vida ahora comienza a los sesenta?

Desde chico me intrigó saber cuál sería la mejor edad de la vida. Y hace unas semanas me propuse finalmente buscar una respuesta a ese interrogante. Para ello diseñé una breve encuesta y desde mi columna de radio invité a la audiencia de Basta de Todo a contestarla. Más de 2500 personas de edades muy variadas respondieron y los resultados fueron muy interesantes. Pero quizá la conclusión más importante es que no hay “una” mejor edad. O, dicho de otra manera, la mejor edad para cada uno depende de qué aspectos de la vida cada persona priorice.

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