Dados los sucesos de los últimos días, el título haría suponer que voy a escribir sobre Lehman Brothers o AIG. Pero no. Hoy voy a contarles sobre una idea que tuve hace muchos años para Officenet que siempre me encantó y que fracasó estrepitosamente.
Al menos, hasta la semana pasada.
Allá por el año 1999 lanzamos con IBM el viejo «nuevo site de Officenet». Y este incluía mi idea, que se llamaba precisamente Caída Libre. Consistía en una sección del site donde ofrecíamos una cantidad limitada de un producto que comenzaba hoy a precio full, pero cada noche a la medianoche caía 20%. Así, si hoy salía $100, mañana costaba $80, pasado $60 así hasta que (si quedaban unidades) el quinto día se vendían al 20% del precio original. Como cada día se agregaba un producto nuevo, siempre había uno en cada nivel de la escala de descuentos.
Es una variante de la subasta holandesa, donde en vez de que las ofertas vayan subiendo, el precio va bajando hasta que alguien lo paga.
A mí me parecía una idea muy buena. Me imaginaba a la gente especulando: «Compro hoy o espero a las 12AM para que baje un poco más?» y montones de pedidos entrando a las 12:00:01 de cada día. Acá pueden ver una pantalla del año 2000 de Caída Libre. Y pensarán: ¿por qué dices que fracasó si se ve que las cosas se vendían? La respuesta es que nadie compraba nada y al final terminábamos comprando nosotros mismos para que no quede tan feo.
Por capricho mío lo mantuvimos durante años! Y siempre fue igual: pese a los grandes descuentos, nadie entraba ni compraba nada.
Pero hace unos días recibí una gran noticia! Las cosas cambiaron ahora que tenemos un local!
Por un exceso de stock, la semana pasada hicimos una oferta de sillas con un espíritu bastante parecido a Caída Libre. Empezamos la comunicación de la acción mediante volantes impresos el lunes pasado. Llevamos 9 modelos de sillas diferentes, todos con diferente cantidad (algunas había 5 unidades, otras 3 y otras 1) y les pusimos un único precio de $ 190 (unos U$S 65), que baja en $ 20 cada 2 días. Cada vez que una se vende, reducimos el stock de cada silla y cada vez que el precio cae, lo reducimos.
Fue un éxito total!!! Se llevaron todo. Ahora la idea es hacerlo también con productos de librería.
Ah! El dulce sabor de la revancha…
Invito a los que quieran a compartir sus ideas geniales fracasadas con o sin dulces revanchas.



