El segundo tema de mi charla con Andy surgió cuando hablábamos sobre las respuestas a mi post sobre la historia de Officenet y Pasión por Emprender. La mayoría de los comentarios apuntaban a que sería interesante que yo escriba un libro también. Y así empezó una discusión sobre en qué medida el blog es una «alternativa superadora» al libro.
Creo que en unos años, cuando le contemos a nuestros hijos que las cosas que uno escribía se imprimían en papel de una manera que ya nunca podía ser modificada y se distribuían de un modo que no admitía ningún feedback ni interacción entre quien escribe y quien lee va a sonar totalmente ridículo.
Por otro lado, la longitud y elaboración conceptual de un libro no parece lograble desde la estructura de un blog.
Nos quedó dando vueltas en la cabeza que si bien los dos creemos que seguramente el libro VA a morir, su reemplazante todavía no terminó de aparecer. No es el Kindle, que apenas elimina el papel pero no la inmutabilidad ni la falta de interactividad. Tampoco el blog y su sucesión poco articulada de posts cortos.
Finalmente, un último dilema. La música puede sobrevivir al fin de los derechos intelectuales. Porque si bien los músicos van a tener que terminar todos haciendo como Radiohead y regalando la música, eso les permite ganar dinero dando conciertos y vendiendo merchandising, cosas que no pueden «piratearse». Pero si esta nueva manera de publicar hace lo mismo con la escritura los autores no tienen fuentes de ingresos alternativas tan claras como los músicos.
¿Terminaremos simplemente escribiendo libros enteros publicados y editados periódicamente online, tomando lo bueno de cada una de las alternativas pero dando un paso más hacia el fin de los derechos intelectuales?




