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13-04-2009

El factor miedo

riots2

Hace rato que venía con ganas de escribir sobre el tema de la inseguridad pero me resulta muy difícil. Por eso me alegró cuando Ale Sewrjugin decidió hacerlo él en su post invitado. Pero en el post varios me insistían que esperaban que comente y así hicieron que finalmente me siente a escribir. Lo que hice tomó forma de post, no de comentario así que acá va.

Creo que tal vez mi postura desate mucha polémica porque mi opinión sobre este tema es bastante extrema.

Quizá valga la pena empezar por decir que mi único aporte al post de Ale fue el título. Lo titulé “Inseguridades” porque en mi cabeza al hablar de inseguridad es esencial no perder de vista dos distinciones sutiles.

Por un lado, no es la misma inseguridad la de la clase media y alta que la de la clase baja.

Las personas de clase media y alta que se quejan de la inseguridad que padecen no están viendo las cosas con claridad. Los que sufren a diario la verdadera inseguridad, son las personas más pobres, a quienes no sólo les roban mucho más seguido sino que les quitan algo, en términos relativos, mucho más valioso.

A mí me asaltaron dos veces. Una en 1989, en que me agarró una banda bastante grande y me dejó literalmente en calzoncillos en la calle. Otra en 1996, donde me confundieron con otro y me agarraron en un taxi pensando que salía del banco con dinero. En ningún caso mi vida corrió serio riesgo, aunque obviamente me asusté mucho en ambas. Para alguien de clase media/alta, la posibilidad de ser asaltado a lo largo de los años es casi una certeza. La posibilidad de ser lastimado o morir víctima de un delito en países como la Argentina, Chile y Uruguay es prácticamente inexistente.

Sin embargo, acá entra en juego lo que a mí más me molesta sobre este tema: el valor sumamente dispar de la vida según la clase social de la que uno provenga.  Muere una persona humilde y sale en la página 38 del diario. Muere un joven pudiente de la zona norte y más de cien mil personas llenan la plaza del Congreso. Muere el peluquero de una diva televisiva y montones claman por la pena de muerte. Ese es un tema largo en sí mismo con el que no me voy a meter pero sí les voy a recomendar que vean lo que dijo Hugo al respecto (1 2 3). Por eso con el clamor por seguridad de los ricos me pasa algo parecido a lo del reclamo del campo: tengan razón o no, no puedo simpatizar con quien reclama pensando sólo en sí mismo.

Por otro lado, la segunda distinción es entre la inseguridad objetiva y la subjetiva.

Yo no sé quién gana con hacernos vivir muertos de miedo. Pero la realidad es que las personas de clase media y alta nos hemos convertido en seres inseguros. Seres temerosos que vivimos temiendo a fantasmas que no son. En los comentarios al post de Ale se habla de robos de billeteras y secuestros de niños como si fueran cosas equivalentes. Pero eso es como hablar de un caballo y un unicornio: uno existe, el otro no.

Lo mismo pasa con el morir víctima de un delito. En un año muere entre el doble y el triple de personas por accidente de tránsito que en homicidios (y no todos los homicidios son causados por otros crímenes). Es mucho más peligroso andar en auto que ser asesinado. ¿Qué hacemos nosotros? ¡Manejamos sin cinturón de seguridad pero con las puertas bien trabadas! Si bien potencialmente tenemos más control sobre nuestro riesgo en el tránsito que en un crimen, vivimos temiendo y previniendo que nos mate un criminal y no un choque en la ruta.

Quiero ser claro. Yo tampoco dejo a mis hijos andar por la calle de la manera en que yo andaba. ¿Por qué? La verdad que no tengo la menor idea. Si me guío por los riesgos objetivos, reales, tangibles, la cosa ha cambiado mucho menos de lo que el enorme cambio en hábitos hace suponer. Los chicos no son robados en la calle. Los secuestros planificados son sumamente raros. Los homicidios por robo muy infrecuentes. Pero, igual que ustedes, miro a todos con desconfianza (incluso con el prejuicio de temerles más si tienen cara de pobres), encierro a mis chicos, ando en el auto con las puertas bien trabadas, camino mirando a todos lados en búsqueda de asesinos ocultos.

El daño a los lazos sociales que produce dejar de confiar en los demás, el vivir con miedo, es mucho mayor que el de haber ido de 5 homicidios cada 100.000 habitantes a 10. Yo quisiera vivir confiando en los demás. Tengo las estadísticas de mi lado. Pero vencer el miedo es difícil. Te saca sin duda de la zona de confort.

Ojalá hubiera más marchas por condiciones de vida dignas para todos y por recuperar la solidaridad. ¿Y saben qué? Si esas marchas lograran menos marginalidad y pobreza y vínculos sociales más fuertes tal vez serían más efectivas para bajar la tasa de homicidios que un millón de Blumbergs y Susanas clamando por la pena de muerte a los pobres.

Foto: Darklorddisco

    Hay 171 comentarios - Agregá el tuyo!

  1. 167
    Andrea Cummins says:

    Qué buenas palabras, Santiago !! Pienso exactamente igual que vos. Pero voy más allá. Creo que el asunto de generar miedo no es algo inocente o que hacen sin saber. Los medios de comunicación, al minuto, te están vendiendo una puerta con mil cerraduras, o seguridad privada. El miedo paraliza. Cala muy profundo. Mis viejos viven en GBA en un barrio muy paquete. Nunca los asaltaron. Pero contrataron seguridad privada y ni locos te dejan asomarte a la vereda cuando los visito. Lo que tienen que entender, es que ese bombardeo mediático llega hasta lo más íntimo, hasta el inconciente. Estuve en una charla de un psiquiatra de Necochea, contaba que veían pacientes asustados, con trastornos de ansiedad, con miedos a ser asaltados y NADIE en su entorno había sufrido hechos de inseguridad. Qué pasaba ? Estaban todo el día prendidos a los noticieros de la Capital. Y por consiguiente, aterrorizados.
    Yo por suerte, vivo en el interior. Y mis chicos andan solos en la calle desde chicos. La gente toma mate en las puertas de las casas a la tardecita, aprovechando la fresca. Vivo en la zona núcleo. Y por eso coincido también en el tema del campo. Es más. Fue en ese momento que me hice peronista. No soporté a mis propios amigos, bloqueando rutas,haciendo piquetes con Directv y asados opíparos, mientras se tiraba la leche, nos dejaron 20 días sin nafta y sin comida.Y hasta murió una persona porque no la dejaron pasar a la ambulancia. Uds se enteraron en Capital ?
    Por suerte veo un cambio muy importante. Hasta muchos de mis amigos han entendido cómo venía la mano. Y por supuesto , la alegría de octubre, no me la saca nadie. Creo en esta Argentina maravillosa, en su gente, en el esfuerzo de la gente humilde yendo a laburar en el tren a Constitución a las 5 de la mañana. No es verdad que nadie trabaja. Los humildes laburan como locos!! Salen al amanecer y vuelven de noche. Pero para verlo, tendrán que subirse a alguno de los trenes que llega a Capital. Repletos de argentinos y argentinas laburantes. Y mezclarse con el pueblo, que es algo que ahora aprendí y que me llena de orgullo.

  2. 168
    Nicolás says:

    Muy buen aporte.
    Digo un par de cosas que me parecen:
    -más allá de cualquier estadística, viajen en un medio de transporte donde vaya la gente del rioba y van a ver que al tipo que arrebata lo agarran los mismos pasajeros. Con suerte el tipo se puede escapar y evitarse una paliza.
    Contrario a lo que pasa en los lugares más paquetes. Esto es por un tema de costumbre, están más curtidas. Las clases populares son las que más padecen la inseguridad como bien destacás.
    – un ejemplo claro. Yo soy de andar mucho en la calle. No tengo auto, así que siempre que vuelvo a mi casa es cuestión de tomar bondis y trenes. Un día me venía de Quilmes para Torcuato a las 2 de la matina. Cualquiera, claramente. Me bajé del 22 en Correo Central para tomarme el 152 porque a esa hora el tren no anda y necesitaba conectar con Puente Saavedra. Había una persona conmigo. El bondi tardaba mucho. Esta persona re asustada porque no había nadie en la calle. Se tomó un taxi. Yo, sin guita, como siempre, a esperar el bondi. Me afanaron un par de pibes.
    Es que muchas veces es un problema de exposición. El que menos se expone por temas de zona, guita para evitar lugares sin gente, etcétera, sufre menos los afanos.
    -Pero que lo sufran más las clases populares no relativiza el problema. Es algo muy raro, porque en general es la posición del progresismo y es la menos progresista que escuché en mi vida. Como el que más lo sufre son los sectores populares, entonces que no salgan a pedir por seguridad estos chetos. No! Que salgan a pedirla los chetos y los sectores populares. El problema es la orientación.
    -No estoy de acuerdo en aumentar la capacidad represiva de las fuerzas de seguridad porque, a la manera orwelliana, son justamente fuerzas de inseguridad. O no es verdad que estos liberan zonas? O que amenazan chicos de las zonas pobres para que roben para ellos? O que matan o desaparecen (caso Luciano Arruga) a los pibes de los barrios?
    En los barrios, donde más se siente la inseguridad, una buena parte de la inseguridad la genera la policía y los organismos de seguridad en general. Los datos de gatillo fácil son accesibles. He ahí la principal fuente de inseguridad. Es raro que una nota de inseguridad en la que un punga roba una vieja tenga más impacto que cuarenta notas sobre mafias en las que estaba implicada la policía y hasta funcionarios estatales.
    – Alguna vez ustedes pensaron en salir a afanar? Lo digo porque a mi se me cruzó por la mente. Pensé “será fácil?”. Porque siempre que me afanaron ví que el chorro tenía más miedo que yo. Yo sé que le voy a dar todo, entonces no me preocupo. Le hablo bien, no jodo. Soy un copado para afanar! Je. El chorro está muerto de miedo.
    Entonces lo pensé. Es muy jodido. Traté de afanarme un alfajor en un kiosko (no hace falta ser “chorro” para eso) y no pude.
    Yo soy de Exactas en la UBA. Pero soy de barrio. Es como que ahí soy “un negro de mierda”. Lo mismo mis amigos de barrio que estudian allá. Una vez mirábamos como los chicos bien jugaban al metegol gratis poniéndo cosas en los arcos para retener la pelota. Nosotros nunca lo pudimos hacer porque sentimos que nos van a acusar de negros ladrones. Tenemos el estigma de ser del barrio. Ahora por suerte el metegol es libre.
    Entonces la delincuencia en la mayor parte de los casos está protegida. Esta reflexión sobre la dificultad de afanar no es una prueba. Pero pretende mostrar que pobreza extrema no implica delincuencia. Porque no es algo tan fácil como parece. No es el camino fácil y directo. Y evidentemente los robos producidos por la miseria económica de una persona son esporádicos frente a los organizados.
    Una prueba, aumenta la cantidad de policía. Disminuye la cantidad de pobres. Pero aumentan los robos! Qué falla en la ecuación? O bien roban más los de clase media o el problema está en el aumento de policía.
    -O sea que el problema de la orientación es jodido. Porque los chetos que marchan salen y dicen “más policía”, “pena de muerte”. Entonces hay más policía organizando el delito. Y además tienen mayor poder, porque a un pibe lo pueden hacer mierda porque la política es más represiva. Le inventan una causa y a otra cosa.
    -Hay bocha de marchas que piden mejores condiciones de vida para la gente. De hecho muchas más que las que piden seguridad. El problema es que no las hacen conocer los medios, ni los oficialistas ni los opositores.
    -También hay bocha de marchas contra el gatillo fácil y contra las mafias policiales, que son la mayor fuente de inseguridad. Tampoco las muestran los medios masivos.
    -Lo que queda para resolver el problema de la seguridad es desmantelar el aparato de represión estatal y que se de paso a juntas de vecinos dirigidas por organizaciones populares y de derechos humanos, que autoorganicé la seguridad. Obviamente estoy resumiendo un planteo bastante más largo.
    Saludos

  3. 169

    INSEGURIDAD COMO ESTRATEGIA DE MANIPULACIÓN

    Es evidente que hay un problema de inseguridad y sobre sus causas y soluciones se ha hablado bastante. Estoy convencida que la educación es fundamental en la vorágine de este asunto. Hay algo que me preocupa sobre este asunto y es que además de ser un problema que nos afecta a todos, es el uso que se le da al tema como estrategia de manipulación social con fines políticos y económicos.
    El tema de la violencia en sí es preocupante, pero también lo es cuando es utilizada por los medios para distraer a la sociedad de temas fundamentales. Se ha convertido en un sofisma de distracción evitando que tomemos conciencia, por ejemplo de medidas políticas y económicas que nos afectan mermando nuestra calidad de vida todos los días (lo que también es un ultraje y robo constante contra nuestros derechos). La emisión de noticias que convierten el crimen en algo sensacionalista destruye nuestra confianza en el prójimo, evitando la unión de las persona y por ende protestas populares que pueden conllevar a revueltas masivas contra el “legitimo” poder mafioso

  4. 170

    Lei tu post pasada la una de la mañana porque alguien con el que generalmente disiento, dijo no estar de acuerdo con un post tuyo. No me equivoque, el post es impresionante.
    Honestamente me canse de escuchar al promotor de fantasmas del riesgo promedio, que demuestra aún más violencia social cuando milita por conseguir un inflador de bici importado como si luchara por el fin de la hambruna global.
    Demostraste que el miedo genera la peor violencia posible.
    En tu boca este discurso cobra más poder. No es lo mismo decirlo balanceando en el alfeizar a punto de caer, que decirlo desde tus zapatos. Tu post honra.

  5. 171
    Carlos says:

    La inseguridad que produce miedo en la sociedad no tiene q ver con el porcentaje de patrimonio perdido, sino con el daño a la persona.
    Que un pobre pierda mayor porcentaje de su patrimonio que un rico, no hace que al rico le falte ver las cosas con claridad. La golpiza o asesinato del rico es tan verdadera como la del pobre. Si rechazamos la discriminación por clase socioeconómica, rechazamos que un muerto rico sea menos trágico que un muerto pobre. Y la asiduidad de los hechos delictivos depende de la zona y no de la cuenta bancaria detrás de la víctima (que los delincuentes en principio desconocen).

    Que en tu caso tu vida no haya corrido riesgo no dice nada acerca de la inseguridad global, pues sería una falacia extrapolar tus 2 robos a toda la sociedad. Alguien que perdió a 2 familiares en un mismo evento, estaría en un extremo opuesto. Por cierto, la inseguridad ha recrudecido en términos de violencia en los últimos años (de la mano de un modelo generador de gente en condiciones paupérrimas, junto con una política garantista, y una policía corrupta). Dos casos aislados en el 89 y el 96 difícilmente sirvan para analizar la problemática hoy.

    La idea de organizarse como sociedad es reducir la posibilidad de ser lastimado o morir víctima de un delito al punto de hacerla desaparecer. Que sea poco probable no es un consuelo; ¡lo único que falta! ¡que tengamos que aceptar que sea muy factible!

    Lo que publiquen los diarios no es el punto. Si muere una persona por un delito, muere una persona por un delito. Salga en la página que salga, muera quien muera. Mezclar las cosas puede hacer menos claro el análisis. Todos deberíamos rechazar toda forma de inseguridad. Todos los casos pueden ser maximizados, pero ninguno minimizado. ESO es no-discriminar por clase socioeconómica.

    Está perfecto q llenen la plaza cuando muere un joven pudiente. El problema no es si el joven es pudiente, sino que mataron a un inocente. Si entramos a analizar a qué clase pertenecía la víctima, estamos en el horno. ¿Vamos a analizar si la mayoría de las marchas es por víctimas hombres o mujeres? Digo, así mezclamos más las cosas y analizamos peor el problema central: mataron a un inocente.

    Y cuando el diario apenas publica o directamente ni publica el asesinato de una persona humilde, es un diario deficiente que subestima la inseguridad. Ni siquiera se los puede acusar de generar una sensación para controlar la opinión pública, porque justamente se están privando de sumar las voces de los más humildes al reclamo; sería un caso de ineficiencia para generar una idea de inseguridad, porque se pierden casos que ocurren! Ni tendrían que entrar en detalles de si la persona es pobre o rica, porque no viene al caso, y no les conviene a sus intenciones de dar idea de inseguridad. Por eso digo: hacer diferencias entre clases es perjudicial para cualquiera, hasta para controlar la opinión pública. Nada bueno sale de ahí.

    No hay que forzar la igualdad entre un reclamo y otro. Es entendible que un grupo social se queje más que otro, aún por simple azar, y no podemos obligarlos a todos a quejarse por igual. En todo caso sería útil unirnos para ir aumentando las quejas y el rechazo de toda la sociedad frente al delito. El clamor de seguridad de los ricos vale lo mismo que el de los pobres! Caso contrario, te ponés en la vereda de que una clase vale más o menos que otra, cuando el tema de la clase socioeconómica no tiene absolutamente nada que ver en el reclamo por la seguridad ciudadana. La inseguridad es el punto en el que no hay división posible, porque todos somos mortales. Cualquier división aquí es irracional e inconveniente.

    Por otro lado, creo que en todo reclamo lo único que vale es si el que reclama tiene razón. Si lo hace pensando en sí mismo o en los demás no es en absoluto el punto, porque reclama por un problema puntual, no por la solidaridad ni la amistad en el mundo. Sería también terriblemente difícil (asumiendo que posible) objetivar en qué está pensando el que reclama. Es perfectamente esperable que quien reclama xq lo robaron, reclame porque lo robaron a él; ¡por eso mismo está reclamando! ¿cuál es el problema? ¿Podemos decir que está mal pensar en uno mismo, entonces? O sea, querer trabajar para comer está mal, desde ahora. ¿Y podemos decir que es obligatorio pensar en los demás? Entonces cárcel ya mismo para todos los que se tomen vacaciones o compren cualquier cosa que no sea comestible, porque tendrían que estar donándola a los chicos desnutridos de Tucumán (tema q parece haber pasado de moda, y por lo tanto parecería no existir; pero siguen muriendo chicos con bajo peso al nacer).

    El problema surge de tolerar algo que está MAL, poniéndonos a hacer valoraciones comparativas, como si hubiera un “mal aceptable”. La razón es lo único que podemos (y nos es lícito) objetivar, no las intenciones o aspiraciones personales del prójimo. Si está mal robar, está mal robar. ESO es igualdad ante la ley. La igualdad no es defender al pobre, sino defender al cuidadano agraviado/damnificado injustamente. El único problema con el reclamo de seguridad de los ricos es que es insuficiente, porque falta que también estén los pobres en el mismo reclamo. Porque cuando se trata de desangrarse, nos desangramos todos los ciudadanos igual.

    El reclamo del campo es perfectamente válido, porque se trataba de una violación constitucional. Eso es imposible de relativizar. Si ponemos el requisito de que haya “extrema necesidad” para que se cumpla la Constitución, estamos fregados. Una sociedad civilizada y realmente inclusiva simpatiza con cualquier reclamo justo, sin importar quién lo haga; porque uno simpatiza con la justicia. Se supone que para eso es la igualdad: legislamos y defendemos la justicia, no la justicia de tal o cual persona “y si el otro se puede aguantar, que se aguante”.

    De vuelta: la baja incidencia de en relación con es relativa, y siempre indeseable. Si te matan a un familiar, podés reclamar más seguridad. No importa si en África matan más gente (tema para todo un post aparte), o si a fin de cuentas te podés matar manejando el auto; NO se puede aceptar el crimen como válido, y siempre se debería intentar mejorar la seguridad. No podemos establecer un punto de “conformidad” con las chances de que nos metan un tiro. Y, de establecer uno, bien podríamos establecer el de un país donde haya un índice de homicidios menor que el nuestro, así que siempre es válido reclamar más seguridad. Por cierto, la cantidad de muertes por accidentes de tránsito no es ningún consuelo para otros indicadores, y la paupérrima preocupación que se percibe en la sociedad por este tema es también alarmante. (tema para 20 posts aparte)

    Es cierto que dejar de confiar en los demás daña los lazos sociales, pero no sé con qué certeza y objetividad se puede establecer que eso es peor que los nuevos muertos por un aumento del crimen. Capaz que tener uno o dos familiares asesinados da una idea de que la vida humana vale más que cosas inmateriales e inanimadas como “la confianza”. Muy lindas las ideas, pero la vida de cada PERSONA está primero.

    Finalmente, coincido 200% en que ojalá hubiera más marchas por condiciones de vida dignas para todos y por recuperar la solidaridad. También en que mejorarían ampliamente la paz en la sociedad. Creo que una cosa no quita la otra. Tenemos que luchar por igualdad ante la ley, condiciones de vida dignas, pena a los que dañen injustamente a otros, todo simultáneamente. Necesitamos las dos medidas: que delinquir NO SEA VIABLE NI CONVENIENTE, mediante la pena; y que trabajar dignamente SEA POSIBLE Y RENTABLE, mediante la inclusión y respeto al dinero ganado por el otro con su trabajo.

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