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22-12-2008

Los riesgos del optimismo

En los comentarios a mi post sobre Boca, Ramiro BM mencionó un comentario que yo dejé en un post de él sobre el optimismo, donde yo sostuve que “no es necesario ser optimista para ser emprendedor y que yo soy la prueba viviente de ello”. El tema me parece interesante, así que, en vez de responder el comentario, acá va un post sobre eso.

Yo creo que a la hora de emprender el optimismo en un arma de doble filo. Por un lado, la convicción de que las cosas van a salir bien es un motor que en muchas ocasiones nos permite seguir adelante con determinación aún en escenarios adversos. Hay muchos emprendedores que tienen “tracción a optimismo”. Es el combustible fundamental de sus motores.

Pero, por otra parte, el optimismo también puede ser una gran fuente de problemas de dos maneras similares pero diferentes.

En algunos emprendedores, el optimismo se expresa como un extremo enamoramiento con su idea, lo que los hace más propensos a cometer errores. En este caso, funciona como un combustible tan fuerte que los hace seguir derecho aún cuando el camino gira en una curva. No todas las ideas son buenas ni todos los momentos los ideales para lanzarse.

En otros, el optimismo hace que sean menos capaces de escuchar. Ya sea que la opinión diferente provenga de un potencial inversor o de un miembro de su propio equipo emprendedor, nunca es sano perder la capacidad de recibir y procesar críticas. De manera similar al caso anterior, esto casi siempre termina mal.

A mí en mis diferentes emprendimientos siempre me resultó mejor mantener los pies sobre la tierra, evaluar con cuidado los riesgos que tomo, escuchar e incorporar las opiniones disidentes, antes que bajar la cabeza y embatir hacia adelante ciegamente, lleno de optimismo y confianza en que las cosas saldrían bien.

Reconozco de todos modos que en el caso de Officenet seguramente me ayudó que mi co-equiper Andy fuera un optimista extremo. A veces también funciona ser dos y balancearse en estas cosas.

¿Cuál es el combustible que reemplaza en ese caso al optimismo?

Sé que suena difícil, pero yo creo que para emprender, mejor que hacerlo porque estamos “seguros” de que nos va a ir bien, es hacerlo porque estamos convencidos de que es lo que queremos hacer de nuestras vidas. No que tenemos una idea tan buena que no puede fallar, sino que es tan buena que “vale la pena fracasar” por ella. “Pasión” no es lo mismo que “exceso de confianza”.

Foto: deathandgravity

    Hay 23 comentarios - Agregá el tuyo!

  1. 1

    Muy buen Post!!, y coincido 100% en hacer porque realmente es lo que queremos hacer y no por creer que tenemos el idea del millón.

  2. 2
    Sebastian S says:

    Hola Santiago,
    Si bien todos sabemos el significado de la palabra optimismo, de todos modos la busqué en el diccionario y esto es lo que dice: “Optimismo: Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.”
    Que las cosas tengan un aspecto más favorable, deja implícito que también tienen otro, al menos no tan favorable.
    Yo creo que uno elige cómo quiere ver las cosas, y me parece que es MUY positivo ver el lado favorable, pero SIN descuidar el menos favorable.
    En este momento de mi vida, estoy en plena etapa de desarrollo de mi emprendimiento que no es sólo una empresa, sino un cambio de vida. Entonces, me veo obligado a tener los pies sobre la tierra, pero hago todo lo posible por no limitar mi espíritu optimista.
    Creo que muchas veces se habla de optimismo, como un “tirate a la pileta que está todo bien”, y generalmente escuchamos los casos de quienes encontraron agua templada y pudieron nadar, porque los que se estrolaron contra el fondo no pudieron contar la historia. Por eso, creo que en esta metáfora, la forma optimista de saltar es de la siguiente forma:
    1) Ver que lo que está frente a nosotros efectivamente es una pileta. (oportunidad)
    2) Con optimismo, llenarla de agua! (trabajo)
    3) Saltar. (riesgo, que puede salir bien o mal)
    El caso contrario (negativo) sería:
    1) No sé si es pileta… yo mevoy…
    2) En caso de saber que es pileta: No sé si hay agua… Yo no me tiro, a ver si me rompo la cabeza… Yo me voy…
    3) Sigue en su “zona de confort”.
    Y por último, el que mal interpreta el significado de optimismo:
    1) Vengo corriendo y salto… si hay pileta y tiene agua, mejor! Sino, sigan leyendo la historia de los que encontraron agua! ;-P

    Por último, me encantó lo de tener una idea tan buena que vale la pena fracasar por ella. En mi caso, la idea no es un producto o un servicio, sino un cambio de vida y esta frase aplica de manera perfecta!
    Vale la pena el intento de salir de la zona de confort (que para mí no es tan confortable), aunque haya que fracasar un par de veces antes de lograrlo.

  3. 3
    Joaquin says:

    Esta bueno que justo en la cabeza tenia este tema, creo que lo importante es no tomar decisiones segun estados de animo.
    Si veo importante como emprendedores tener la posibilidad de ver un futuro posible como real y alcanzable, en esos casos creo que es necesario un poquito mas de optimismo.
    Saludos

  4. 4

    Muy interesante el post, para complementarlo me gustaria agregar dos libros que tratan la otra cara de la modeda del tema.

    Uno se refiere a cuando dejar, cuando rendirse en el caso de que tema no de mas y el otro los factores de fracaso de un emprendimiento.

    Creo que son de lectura obligada para cualquiera que este pensando invertir su tiempo y dinero en algun proyecto.

    The Dip, del autor Seth Godin. La reseña del blog DenkenUber.
    http://www.uberbin.net/archivos/libros/the-dip-porque-tirar-la-toalla-no-esta-mal.php

    Este último describe al contrario de los factores de éxito de un emprendimiento,
    los factores de fracaso.
    El capítulo sobre los socios es muy interesante.
    “El libro negro del emprendedor” Fernando Trias de Bes
    http://www.cuspide.com/isbn/8496627268

    saludos

  5. 5
    Johncross says:

    No estoy del todo de acuerdo.
    Al decir que no sos optimista das a entender de que sos lo contrario: pesimista.
    Y estoy seguro de que no sos pesimista.
    También estoy seguro de que sos optimista, aunque según vos no sos “extremadamente optimista” que es algo totalmente distinto.
    El que es optimista al extremo tiene una gran virtud y a la vez una gran debilidad.
    Esa arma de doble filo te puede llevar un día al éxito y al otro día tb al fracaso.
    Los extremos nunca son buenos, pero si se puede encontrar un punto de equilibrio de optimismo, es bueno. Pero también a veces el contexto te pide apretar el acelerador o desacelerar. (no se puede vivir estancado en un punto de equilibrio).
    Hay muchos ejemplos con los extremos y los excesos, pero uno interesante es el de Simeone, un extremista que dice siempre que sólo importa ganar.
    Cómo hace una persona para superar el fracaso de perder cuando lo único importante para él es ganar?
    Esos extremos en los últimos tiempos hizo que ganara un campeonato como técnico y que el siguiente lo terminara último en la tabla.

  6. 6
    Dilbert says:

    Santiago

    Antes que nada debo aclarar un par de cosas:

    1-Es la primera vez que veo tu blog, me lo “recomendaron” pero aún no puedo concluir nada al repecto. Prometo, para más adelante, una crítica objetiva y despojada de segundas intenciones

    2-No debería estar posteando en forma anónima pero no me siento cómodo develando mi identidad

    En cuanto al tema de tu post, Optimista con tolerancia al fracaso y con reservas para ir por más.

    Saludos

  7. 7
    RelevoWeb says:

    Es como en todo, las cosas tienen que tener su balance justo y no desproporcionado. El exceso de optimismo puede llegar hacer perder la cabeza y la cautela, con lo cual resultaría malo como el pesimismo. Pero de todas formas el optimismo en cantidad es mucho más manejable que “la mala onda”, ya que esta última puede bloquearte – aunque como sabemos a veces es mejor estar bloqueado que meter la pata 🙂 ¿O no?

  8. 8

    excelente post, y aunque hace poco que he iniciado mis empresas, me ha tocado dar consejos respecto de ello sobre todo a gente joven, algunos lo toman bien y otros mal. Lo que encuentro muy peligroso para el emprendedor es la falta de autocrítica, cuando se dan consejos “duros” en realidad lo que uno pretende es acotar el riesgo del proyecto y disminuir la probabilidad de fallo del mismo, el emprendedor suele confundir esto con pesimismo, mala onda o incluso envidia de parte del consejero, lo que es un franco error.

    acá dejo un link donde tiempo atrás desarrolle temas que se relacionan con esto_ ver primer comentario del post respectivo_ http://www.chilepd.cl/content/view/228934/Mas_que_unas_clases_de_Emprendimiento.html

  9. 9
    Ale says:

    Santi: estoy de acuerdo un 100% con el analisis de JohnCross. No te veo un pesimista, sino un optimista nato. Lo que si creo es que tenes un punto claro en el post: la “ceguera” emprendedora. Ahora bien, me pregunto y te pregunto: esa ceguera se debe a un “optimismo excesivo” o a otras cosas? Quizas el hecho de conocer mucho una determinada industria/producto/servicio haga que uno no escuche ni criticas constructivas, ni vea una determinada situacion del mercado que torne necesario un viraje en el timon. Pero creo que no se debe a un optimismo extremo, sino a necedad, arrogancia o inexperiencia. Creo que en todo orden de la vida es necesario el equilibrio, los extremos nunca son buenos. Pero en el caso de optimismo vs. pesimismo, ahi la regla se rompe y dame optimismo 100%, que me permita ver claramente la situacion y ver cual es la salida. Para mi eso es optimismo: poder encontrarle la solucion al problema. El optimismo es movimiento, trae accion y reaccion. El pesimismo es paralisis, inaccion, no deja actuar. Casi te diria que es miedo. Tambien creo que el tener “los pies sobre la tierra” no implica ser mas o menos optimista, sino ser mas o menos realista. Lo interesante es que se plantee inconscientemente el pesimismo ligado al realismo -o a tener los pies sobre la tierra-. O que hay que tener una “cuota” de pesimismo para ser un poco mas realista.
    Me parecio rotundo el cierre y creo que es el mensaje a tomar: “Sé que suena difícil, pero yo creo que para emprender, mejor que hacerlo porque estamos “seguros” de que nos va a ir bien, es hacerlo porque estamos convencidos de que es lo que queremos hacer de nuestras vidas. No que tenemos una idea tan buena que no puede fallar, sino que es tan buena que “vale la pena fracasar” por ella. “Pasión” no es lo mismo que “exceso de confianza”.” Sin dudas, el hacer lo que uno siente, o le marca el corazon -dijiste “Pasion”, no?- es por lo que vale la pena luchar. Es por lo que vale la pena estar vivos -sic-.

  10. 10
    Cristian says:

    Opino lo mismo que vos (yo soy bastante optimista), pero se que el optimismo es un arma de doble filo. Cuando estas por las nubes, podes caer desde muy arriba, y golpearte mucho.
    Yo personalmente trato de poner los pies sobre la tierra para no volar tanto, y trato de forzarme a ver las cosas de un punto de vista “negativo” para prepararme mentalmente y poder ver las cosas desde otros lados, y aceptar opiniones diferentes.
    Creo al 100% en la ultima frase que dijiste, yo al emprender tome la postura de que estoy dispuesto a tomar el riezgo que implica emprender; y prefiero siempre fracasar a que no haber emprendido. 🙂

  11. 11
    Fabián says:

    Walt Withman dice en Hojas de Hierba que los generales de los derrotados no son menos héroes que los de los vencedores.
    Es evidente que el optimismo es indispensable para poder emprender, no puedo imaginarme alguien con vocación emprendedora que de entrada piense que va a fracasar. Pero, ¿cuál es la medida apropiada del optimismo? ¿Existe una medida exagerada de optimismo? Yo creo que sí puede existir una percepción distorsionada de las probabalidades de éxito, pero en tanto y en cuanto, el emprendedor crea que su idea va a alcanzar el éxito y no haya nada demasiado importante en la realidad externa que lo contradiga contundentemente, a mayor optimismo, mayores probabilidades de éxito, por que el motor estará siempre en marcha. La cita de Withman, viene a cuento que en general, solo se escriben las historias de los exitosos. Como optimista crónico, empecinado en alcanzar mis objetivos pese a cualquier dificultad o apariencia de fracaso inminente, creo que pueden convivir un optimismo a ultranza con una buena dósis de razonabilidad. El único fracaso, eventualmente, sería no haber aprendido.

  12. 12
    Sebastian S says:

    Excelente el comentario de Fabián…

  13. 13
    Ramiro says:

    Santi, antes que nada muchas gracias por responder un comment con todo un post!!
    Pasando a los posts en cuestión, coincido con vos en que el optimismo es muchas veces el combustible de una idea/proyecto y a eso me refería màs que nada en mi post. Coincido en que también puede ser un arma de doble filo, ya que demasiado optimismo/pesimismo puede sesgar el juicio ante una idea/proyecto, sin embargo aquí entran las capacidades del emprendedor; por ejemplo, ante variables duras, como lo son evaluar cash flow, ingresos, egresos y muchos etc. debemos ser demasiado ciegos como para no creer lo que estos números dicen (tanto si son positivos como negativos). Ojo! si entiendo que si el mismo emprendedor hace el cash flow puede estar tiñendo ese proceso ya sea de optimismo o pesimismo, con lo cual si es la primera opción serán números demasido benévolos, si es la segunda puede perder una oportunidad; pero esto se resuelve fácilmente: debe hacerlo un tercero imparcial.
    A lo que voy es que ser optimista nos dotà de una percepción diferente sobre las cosas, siempre màs favorable, el vaso siempre medio lleno y no medio vacio; pero las capacidades “profesionales” de la persona son las que deberían ayudar en la elección.
    Por último, la frase final: “creer que una idea es tan buena que vale la pena fracasar por ella” INCREIBLE, MUY PERO MUY BUENA!!!

  14. 14
    lucia says:

    ¡Muy bueno y necesario!

  15. 15
  16. 16
    Mery Kramer says:

    Hola Santiago,
    Adoro tu blog! Gracias por tomarte el tiempo aunque tus amigos no entiendan como te gusta hacerlo si no ganas dinero por esto! me siento acompanada en este camino del entrepreneurship. En mi empresa paso un poco lo mismo que con tu socio. Cuando uno acompana, esta todo bien, cuando uno quiere bajar los deciveles es “un amargo que no suma”. jajaja! Por suerte comenzamos a trabajar justo antes de la crisis mundial con unos asesores que ayudaran mucho a equilibrar estas dicotomias en epocas tan inciertas como pinta el ano que viene. Felices Fiestas!

  17. 17
    Joaquin G says:

    Excelente el último párrafo. Emprender porque estamos seguros que es lo queremos de nuestras vidas y no porque estamos seguros de que nos va a ir bien. Genial!!

  18. 18
    Milton! says:

    Creo que ya se dijo, pero mi idea es que se puede ser optimista y positivo sin dejar de tener los pies sobre la tierra…

    Y creo (yo, en mi opinión de una sóla persona) que ese sería el ideal…

  19. 19

    El comentario n2 de Sebastián S está muy bueno, con ironía y todo.

    Eso es muy cierto, hay gente que encontró “agua” en la pileta y si tuvieron un optimismo ciego… eso alimentado muchas veces lo he visto y me da escalofríos, es cómo la forma positiva del malhumor, una conducta “tóxica” que le dicen se desarrolla en la persona.

    Marcos

  20. 20
    Diego Castagnasso says:

    Me parece que el problema, si lo hubiera, no es el optimismo o el ser optimista. Una persona que se lanza a un negocio, emprendimiento, o cualquier otra actividad solo pensando que le puede ir bien mas que un optimista es un “iluso” y armar algo sobre una ilusión eso es peligroso.

  21. 21
    Claudia says:

    Santiago,yo soy una optimista y apasionada del proyecto (mini) proyecto que estamos emprendiendo con un grupo de amigas.
    Ellas son más conservadoras y cautelosas que yo,. e intentan bajarme a la realidad (entorno, crisis, mercado, inversiones etc…) lo que hace que a veces me enfríe con el armado final y concreción del proyecto.
    Que me sugeríaspara que la pasión no se puede volver en una ilusión sin concretar, o bien la pasión no se apague y quede sin fuego el proyecto soñado.

    Gracias
    Claudia

    • 22
      Santiago B. says:

      Claudia, como traté de argumentar en el post, el optimismo no es malo per se. El optimismo extremo, si te impide escuchar y cambiar el rumbo cuando es necesario, sí lo es. Yo te diría que no pierdas tu entusiasmo. Es muy importante. Pero a la vez que mantengas un cable a tierra.

  22. 23
    Mauro says:

    Es claro el mensaje que dejaste en este post, se vuelve engorroso cuando te enfocas en un palabra y se la extremisa. Hay una frase muy trillada pero que vale para el post: El pesimista se queja del viento, el optimista piensa que el viento cambiara, el realista ajusta las velas. Este realista es el que para mi cambia las cosas, no es pesimista, no es optimista, es concreto , y para mi no tiene nada que ver con tomar riesgos. El ultimo párrafo del post debería estar en tantas universidades… Obviamente pienso igual…
    Abrazo Santi, como siempre gracias por el blog, info excelente para cambiar la vida de millones 😉

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