Se viene Quasar Ventures, mi nuevo startup

Quasar Logo

Cuando con Andy Freire estábamos por terminar la facu y teníamos que empezar a trabajar había una fantasía que nos daba vueltas todo el tiempo por la cabeza. Me acuerdo que pensábamos: “Qué genial sería si alguien nos diera plata para pensar.” Estábamos seguros de que si alguien lo hiciera tendríamos buenas ideas que harían que a esa persona le hubiera valido la pena pagarnos. ¡Pero nadie le iba a dar dinero para eso a dos chicos de 23 años! Después de todo, nadie en este mundo le da plata a otro para que piense… O si?

Hace unos días, después de un par de años sin un rol activo como emprendedor, anunciamos el lanzamiento de Quasar Ventures, compañía que estoy co-fundando junto a Andy y Pablo Simón, otro miembro del team inicial de Officenet que actuará como CEO. Quasar es, de alguna manera, el cumplimiento de ese sueño “infantil” que teníamos con Andy. Logramos que un fondo grosso de Silicon Valley, Emergence Capital Partners, junto a un grupo super destacado de inversores como Wences Casares, Martín y Guibert de Globant, Ale y Roby de Despegar, Peter Kellner, Alex Mendez y varios otros, aporten el capital que nos permita dedicarnos de lleno a pensar buenas ideas de negocio y armar los mejores equipos emprendedores para crear nuevas empresas.

La maravilla (y la fragilidad) de la delegación

Los cuellos de botella pueden ser de índole muy variada, pero hay uno que aparece muchísimas veces en el proceso de empreder: la capacidad de delegación.Mirando a emprendimientos en etapa temprana y a empresas pymes, es llamativo cuántas veces la mayor limitante al crecimiento es la incapacidad del líder de transferir responsabilidades y dejar que otros tomen decisiones y hagan. Si todas las decisiones importantes tienen que pasar sí o sí por una única persona, el propio emprendedor se convierte en el principal cuello de botella de su propio proyecto. Y en general no es capaz de ver el problema.

Actitud Eddie Murphy

En la década del 80 hubo una película llamada “Un detective suelto en Hollywood”. En ella, Eddie Murphy encarnaba a un detective un tanto peculiar, que no dudaba en inventar historias extravagantes o abusar del caradurismo para conseguir lo que necesitaba. A mí hubo algo de esa película que me quedó dando vueltas por años: no la parte fabuladora del personaje, pero sí la parte caradura, la de animarse a meterse en cualquier lado. Mentalmente lo bauticé “actitud Eddie Murphy”.

El cuello de botella

 

En el proceso de construir Officenet hay una cosa muy importante que hace muchos años aprendí de mi amigo y socio Andy Freire: él siempre decía que en todo proceso de crecimiento de una emprendimiento siempre existe un cuello de botella. Un eslabón más delgado que pone el principal límite a que ese crecimiento sea más rápido.

La medida de la satisfacción

En cualquier actividad que realicemos, siempre es importante medir el grado de satisfacción que tengan los destinatarios de aquello que hacemos. En el caso de una empresa sería la evaluación que hacen nuestros clientes de nuestro producto o servicio, pero esto también es aplicable para ONGs o incluso para otros terrenos muy diversos.

En Officenet nosotros tuvimos mediciones de satisfacción de los clientes desde el primer día, usando diferentes métricas y métodos de encuesta. Hasta que finalmente en el 2004 adoptamos un modo de hacerlo que tuvo un impacto enorme, nos dejó varias enseñanzas y que quiero recomendarles para cualquier cosa que hagan.

Entrevistas de trabajo: un arte difícil de aprender

En muchos de los posts de emprendimiento yo comparto la experiencia de mis errores y de mis aciertos para que los aprendizajes los aprovechen otros emprendedores.

Pero hay un tema clave de emprender que nunca logré dominar. A veces acerté, otras me equivoqué y siento que después de 15 años no aprendí nada útil para compartir. No sé por qué salió bien lo que salió bien ni mal lo que no anduvo. Por eso, este post lo vamos a tener que armar entre todos.

El tema en cuestión es la búsqueda y selección de gente.

El fin de Officenet

Hace un año y medio atrás escribí un post anticipatorio sobre la futura muerte de la marca Officenet. Hoy es el día en que Officenet finalmente deja de existir.

El fin de una era en mi vida: mi despedida de Officenet

El depósito de Officenet en 1997, el día del lanzamiento

Hoy es el día en que Officenet cumple 13 años. Y también es el día en que finalmente estoy llevando a cabo un cambio muy trascendente en mi vida que vengo madurando hace mucho tiempo.

Si Officenet existe hoy es, entre muchas otras razones, porque hace 14 años atrás, contrariando las expectativas y consejos de la mayoría de mis amigos y familiares, decidí dejar el confort de tener un buen puesto en Procter and Gamble y lanzarme junto a Andy Freire a la incierta aventura de construir una empresa.

Nuestra tendencia natural como personas es tratar de minimizar el riesgo en nuestras vidas y acomodarnos allí donde nos sentimos cómodos. Por eso el tagline” de este blog propone como ejercicio la búsqueda conciente de sacarnos a nosotros mismos de la “zona de confort”.

Pero la vida tiene vueltas curiosas, y Officenet, que años atrás representaba un enorme salto al vacío para mí, ya hace varios se convirtió en un espacio demasiado confortable. Y del mismo modo que me pasó un día cuando hice un “click” y decidí hacer lo anti-intuitivo y dejar Procter, hace unos meses llegué a la conclusión de que, otra vez, era hora de juntar coraje, salir de esa zona de confort y encarar desafíos nuevos.

La historia de Officenet

Hace unos días Martina Rua me preguntó si alguna vez había pensado en escribir un libro. Ustedes ya saben… Hijos tengo, árboles planté, pero no sé quién fue el que alguna vez planteó que para vivir una vida completa también hay que escribir un libro. Seguro debía ser el dueño de una editorial que hasta te hacía que le plantes los árboles para asegurarse la provisión de papel (ahora con el Kindle cambiará a “tener un hijo, fabricar un chip, escribir un pdf”?).