Siguiendo con la serie de posts invitados a los más discutidores, regresa a Riesgo y Recompensa Gabriel Castro Aguilera.
Cuando yo empecé a escribir este blog tenía la expectativa de que otras personas se sumen a esta búsqueda de «salir de la zona de confort». Pero no imaginaba inspirar experiencias como la que Gabriel vivió en su empresa en Uruguay. ¡Estoy muy impresionado! Me pregunto si otras empresas se animarán a seguir el ejemplo de Gabriel, buscando sacarse a sí mismas de su zona de confort.
Dejo que sea él quien les cuente la experiencia.
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En mi compañia somos fanáticos del management innovador. Y también estamos convencidos de lo perniciosa que la «zona de confort» puede llegar a ser para las organizaciones humanas. Fue impulsados por estas motivaciones que, junto a indios, mandos medios y socios de nuestra pequeña startup, decidimos que cambiaríamos nuestras cabezas. Para ello, diseñamos unas dinámicas experimentales in-company basadas en «el método» y en el contenido de Riesgo y Recompensa.
La meta era ambiciosa: revolucionar nuestra empresa, que pese a haber existido apenas unos pocos meses se veía ya amenazada por la abulia y la desidia propia de los confortables crónicos.
Yo soy escéptico, así que no quería que la gente termine perdiendo el tiempo con otra sanata rompeparadigmas. Pero cómo me equivoqué… realmente me dió vuelta la cabeza, me llevó más allá de mi «zona de comfort», a un estado donde el riesgo y el cambio se volvieron íntimos productivos.
La idea -a grandes rasgos- era movernos el piso para aventar telarañas y ser más eficientes y efectivos. Durante un mes, aprox, pusimos en práctica las dinámicas, midiendo luego sus resultados según técnicas paramétricas que luego discutíamos fuera de horario en cafés y boliches que siempre cambiaban -otra forma de sacarnos de nuestro ambiente-. Sólo una vez nos sentamos en la misma mesa y fue por distracción y no afectó tanto el resultado final del experimento.
Les detallo acá algunas de las principales prácticas disruptivantes:
– Role playing – swapping: «Sea partner/asistente/business developer por un día»
Nada favorece más el confort que ocupar todos los días el mismo rol. Por eso, lo del título: una vez por semana si a la secretaria le tocaba ser directora, y al director webmaster, eso había que hacer. Y en serio, no jugando. A la secretaria se le habilitaban firmas y potestades para que trabajara y RESOLVIERA en el mundo real, aunque ese día tocara definir la contratación o despido de personal, una adquisición importante, o lo que fuese. (Una posible paradoja? -que por suerte no ocurrió-: la secretaria devenida directora decide el despido de la secretaria…).
Al director/webmaster se le pasaban las claves y password, y arriba. Si ese día se mandaba alguna macana y los sitios y apps se caían…jorobarse, y a bancarse un potencial reto de la secre/directora. Pero el que no arriesga no gana.
Notablemente, la recepcionista fue un hallazgo como programadora Java. Hoy lidera un equipo de 8 desarrolladores. Jamás lo hubiéramos sabido si no fuera por el Role swapping.
-Ultra casual days: Otra fuente de estancamiento tiene que ver con la estabilidad estética. Por eso le pedimos a la gente que en los días pares fueramos todos MUY casuales. Piyamas, disfraces, shorts y trajes de baño, etc. Ni que hablar que fue de lo que mas resistencias despertó, sobre todo entre la gente que interfaseaba con clientes. Por suerte, y por ser una tech-startup donde se supone que la gente es piola, nerda y un poco crazy, se nos perdonaba entre sonrisas; en algún caso hasta sirivió para romper el hielo en alguna reunión o presentación a clientes y negociar desde una mejor posición.
Yo sé que puede sonar absurdo, pero nadie sabe el impacto de recibir a un cliente disfrazado de Winnie Pooh hasta que lo intenta. Se van a sorprender.
-Time zone & right place finding: Una y otra vez, trabajar en el mismo lugar de 9 a 18. Eso es la definición de la rutina. Y la rutina es la mejor amiga del confort.
Por eso, decidimos romper con el continuo espacio-tiempo. Esto se hizo en dos etapas, comenzando por el «time zone» y en segúndo término el «right place…». La dinámica de time zone consistía en cambiar el horario de trabajo, sumando una hora por día a la hora de entrada y de salida. Por ejemplo, si usualmente la recepcionista entra a las 9 y sale a las 18, mañana entra a las 10 y sale a las 19, y así sucesivamente. En un par de semanas entraba a trabajar de madrugada, y salía al amanecer. Lo interesante es que después de 24 días el horario es de nuevo el inicial y eso permite reiniciar el ciclo restaurando los ritmos circadianos.
En este caso los resultados fueron muy disímiles; los developers estaban encantados, en otros casos, como el que describí de la recepcionista, se aburrió mortalmente y su productivización cayó de manera notable. Pero en otros puestos, por la escasez de estímulos externos, la productivización creció impactantemente. Aclaro por las dudas que no valía hacer trampas, tales como dormirse o armar fiestas, o mirar películas a la noche. A trabajar y sin distracciones.
El right place finding consistía (como seguro ya se imaginan) en cambiar de lugar (sitio físico) de trabajo. Se marcó una grilla en cada ambiente, y cada uno debía recorrer el damero, un cuadrito por día, e ir anotando las sensaciones negativas y positivas. Al finalizar el «circuito» se debía elegir «el sitio» de cada uno para trabajar.
La escuela teórica con la que se hicieron las dinámicas incorporaban también ciertos elementos del feng shui; realmente uno notaba que trabajando en «su lugar» era más productivo -no me pregunten porqué-. Incluso algunos que se enroscaron con el método prosiguieron y encontraron su «no lugar», esto es, un lugar con el aura tan negativa que la susodicha persona nunca debería visitar, si quería ser productivo o simplemente pasarla bien. En el extremo, dos personas no resistieron ciertos lugares y renunciaron.
– Caramelito: La última dinámica que les voy a contar no es, digamos, «políticamente correcta», pero fué una de las más impactantes. La llamamos el caramelito. Uno asocia generalmente el hachís y sus derivados con morochos con rastas tirados debajo de una palmera escuchando a Bob Marley. Pues bien, les aseguro que tiene otras aplicaciones. Durante la última semana de este mes que les estoy describiendo, con el café matinal se nos proporcionaba un «caramelito» de «majoun«, una pasta hecha con dátiles, miel y hachís, que debíamos comer. Yo había probado faso en la facultad, pero en onda relax. Esto fue distinto.
El estado contemplativo en medio de un entorno altamente productivo, y donde están todos igual que vos -y todos lo saben, hace que las barreras creativas y jerárquicas caigan. Gente totalmente operativa caía con ideas geniales a cualquier oficina, y se producía un ida y vuelta creativo fantástico. Y en el entorno productivo tuvo un impacto increíble, proyectos de desarrollo que venían a cinco por hora se concluyeron esa semana. Ojo, no estoy haciendo apología de nada, sólo relatando una experiencia personal.
En fin, no sigo para no aburrir, pero fue una experiencia (toda las dinámicas) muy removedoras, y recomendables. Es impresionante lo que se logra cuando una empresa entera sale de la zona de confort!
Los invito a intentar experiencias similares en sus empresas, tenemos toda la experiencia resumida en un manual con los resultados de productividad de cada dinámica. A los que quieran lo puedo compartir. Los resultados pueden variar.
A alguien le pasó algo similar con otras experiencias de cambio en su empresa?



