Sin duda lo que me resultó más interesante del World Business Forum fue la presentación de Juan Enríquez. En este post quisiera compartir con ustedes algunas de sus ideas más impactantes.
Durante su exposición, yo estaba todo el tiempo cautivado. Después de todo, mucho de lo que describía sonaba a ciencia ficción. «¿Realmente el futuro traerá todas estas cosas que él describe?»- pensaba.
«Yo no soy un futurólogo.» -dijo cerca del final- «Todo lo que estoy mostrándoles son fotos, todo lo que estoy contándoles son cosas que ya pasaron. Yo soy un historiador!». Y ahí mi cabeza estalló.
Pero antes de fascinarlos y asustarlos con lo que está pasando con la «ciencia de la vida», déjenme empezar por el planteo más de fondo que Juan hizo.
Él argumentó que con el tiempo fue cambiando lo que significa estar alfabetizado en el mundo. En algún momento fue saber leer y escribir en el alfabeto de las letras A, B, C, etc. Luego el mundo devino digital y el verdadero idioma a dominar pasó a ser el de los unos y ceros. Ahora, para estar hablando la lengua en que están empezando a ocurrir las cosas realmente revolucionarias hay que entender el lenguaje de la vida: en de las bases ATCG con las que el ADN codifica la descripción de todo ser vivo.
Luego continuó diciendo que la Argentina dejó pasar su chance de liderar el mundo digital. Pero conserva su oportunidad abierta de estar entre los primeros en jugarse a fondo por esta nueva alfabetización.
A mí me dejó seriamente pensando que internet es historia antigua. Y que si quiero realmente estar a la altura de lo que se viene tengo que empezar a saber más de biología.
Ahora sí, algunas de las aplicaciones más asombrosas de la biotecnología que Juan Enríquez mencionó (y les recuerdo que estamos hablando de tecnología disponible hoy, no de un ejercicio de futurología!):
– Crecientemente las cosas no van a producirse en fábricas. Van a producirse dentro de organismos vivos. Si necesitamos sintetizar una sustancia, tendremos una bacteria, alga, etc con su metabolismo genéticamente modificado para que haga lo que necesitamos.
– En Synthetic Genomics, la compañía que Juan comparte con Craig Venter, el secuenciador del genoma humano, han logrado, a partir de una célula de una especie dada, eliminar su núcleo, colocarle el núcleo de otra especie y «rebootear» la célula para que dé origen a un animal de la segunda especie. En ese sentido, las células «en blanco» son programables para convertirse en cualquier especie que queramos, incluso una artificialmente diseñada que nunca antes haya existido.
– En línea con esto, mencionó que en dos días empieza en el MIT una competencia: «Los participantes reciben un kit de partes biológicas del Registro de Partes Biologicas Estandar y usar éstas, más otras partes nuevas que puedan diseñar, para construir sistemas biológicos y operarlos en células vivas». No, no es ciencia ficción. Es el iGem, la competencia mundial de «biología sintética» para estudiantes universitarios. Participan más de 110 equipos.
– A partir de este tipo de células, que se comportan como células madre, es posible también hacer que se diferencien hasta formar sólo parte del organismo de la especie a la que pertenecen. De ese modo, es posible tener cuero natural sin necesidad de pasar por la etapa «vaca». Y si la generación biológica del cuero se hace premoldeada, podríamos «hacer crecer» zapatos directamente. Incluso es posible en el laboratorio hacer «lomos» o «ojos de bife» sin que jamás pertenezcan a un individuo vivo completo.
– Este último mecanismo permite generar partes de repuesto para personas con órganos dañados o perdidos. Así, es posible hacer un diente, una oreja, una vejiga o una tráquea a partir de una célula de la persona que las necesita.
En el plano industrial, Juan habló también de lo que está sucediendo con los combustibles.
– Synthetic Genomics está muy avanzada ya en la generación de nafta a partir de fotosíntesis hecha por algas, sin necesidad de petróleo. Para este fin en particular, su compañía recibió U$S 600M de Exxon sin siquiera recibir a cambio acciones de la empresa!
– También están trabajando en usar bacterias para transformar el carbón mineral en gas natural, lo que permitirá generar mucha más energía con mucha menos polución ambiental.
Por último, en una conversación privada que tuve con él, Juan tiró una «bomba» más, ahora sí jugando a ser futurólogo. Dijo que él cree que estamos a pocos meses del anuncio de la primera generación de vida artificial, es decir, lograr generar un organismo vivo a partir de sustancias inertes. WOW!
En el cierre de su charla en el WBF, Juan dejó un consejo para que países como la Argentina puedan estar al frente en esta avanzada tecnológica: «Deben identificar quiénes son las 10,000 mentes más brillantes del país y asegurarse de que estén trabajando en los temas correctos. Si no es en las «ciencias de la vida», puede ser en nanotecnología, robótica o alguna otra de las ramas de la frontera tecnológica actual.»



