Si hay dos cosas que últimamente le han faltado a este blog seguramente sean voces femeninas y humor. De hecho la poca presencia femenina generó hace un tiempo ya un post específicamente sobre eso.
Una de las mujeres más activas de la historia reciente del blog es Paola Churruca, que hace rato aporta comentarios excelentes. Hoy le llegó a Paola el momento de pasarse «del otro lado del mostrador» con este post invitado, que nos brinda con humor la perspectiva femenina de la pelea de Maravilla Martínez. ¡Que lo disfruten!
Dos bellezas pegándose, por Paola Churruca
¿Quién iba a imaginar que después de tantos años finalmente comprendería por qué los hombres se sienten tan atraídos por la escena de dos mujeres en bikini peleando en el lodo? Es decir, entendía lo obvio, pero no comprendía qué lo hacía más especial que dos mujeres en ropa interior saltando a la soga o un par con delantal (y solo un delantal) lavando los pisos. ¡En fin! Para mi sorpresa, una de esas incógnitas sobre la psiquis masculina finalmente se me reveló la madrugada del 16 de septiembre.
Mi esposo había estado (como la gran mayoría de los mortales) hablando sobre la pelea de Maravilla toda la semana y esperando con ansiedad el día D. Llegué del trabajo y me resigné a tener que tolerar toda la noche el sonido de la pelea de fondo, con toda la previa, por supuesto. Me resultó imposible dormirme con tanta excitación flotando en el aire entonces seguí aquella fórmula infalible que dice “si no puedes con ellos, úneteles”. Piña va, piña viene, pasaron las horas y mi marido se quedó dormido un par de veces. Consideré pero abandoné rápidamente la idea de sacarle el control remoto sigilosamente a modo de carterista del Once, sabía que despertaría inmediatamente apenas apretara un botón (Y he aquí otro gran misterio del funcionamiento del cerebro masculino: ¡¿cómo diablos es que pueden estar estáticos como una roca, haciendo vibrar la cama con sus ronquidos y, sin embargo, abrir los ojos sobresaltados al primer intento de zapping?!).
Paso el tiempo y unos cuantos golpes de peleas anteriores. Yo escuchaba a los comentaristas y pensaba en las cosas más ridículas sobre esa disciplina que, al igual que el futbol y la amplia mayoría de los deportes, nunca me había atraído. Pensé, por ejemplo, en por qué no se veían tantos asiáticos boxeadores y justo en el momento que me lo preguntaba el locutor se puso a hablar de los grandes campeones orientales en otra categoría. Seguí pensando pavadas, reparando en los ridículos shorts que usan los boxeadores hasta que finalmente empezó la pelea Martinez-Chavez y se hizo la luz: ¡qué espectáculo maravilloso (sacando todo lo atlético y profesional del boxeo) ver a dos hombres bien masculinos y atractivos repartiéndose golpes a diestra y siniestra! ¡Puro arte renacentista el recorte de sus figuras estéticamente musculosas deslizándose en el marco de aquel ring!
No sólo no me dormí en ningún momento de la pelea, sino que disfruté cada segundo, sufrí con cada golpe (bueno, sufrir es un decir) y hasta me quedé con ganas de más. Mi marido había despertado automáticamente al empezar el enfrentamiento (otra maravilla de la auto programación) y tuvo que pedirme un par de veces que dejara de hablar. Se sentó en la cama de los nervios cuando Sergio cae en el último round y dejó soltar algunos insultos. Terminado el show, apagamos la tele y dormimos los dos, exhaustos y satisfechos. Él por sus razones y yo por las mías, me sentí un poco más cerca del sujeto que dormía a mi lado, después de todo, pertenecíamos a la misma especie.
Reflexionando sobre la experiencia se me ocurrió pensar en una serie de asuntos que los dos sexos podemos compartir sin importar que las motivaciones sean algo distintas:
– La película Mr. and Mrs. Smith (Hay para todos)
– Las finales del mundial de Patinaje artístico (¡tal cual la propaganda!)
– El documental de la edición de trajes de baño de Sports Illustrated (No, no nos molesta que pasen una hora mirando mujeres imposibles en diminutos bikinis, puede que los ayude a mejorar su performance más tarde…)
– Media hora de cadena nacional si la hace Axel Kicillof (¿quién dijo que a las mujeres no les importa la economía? Nos había empezado a gustar con Martín Losteau).
Bueno, ideas para ir empezando… ¿Se les ocurren otras cosas que podríamos compartir? Bon appetit!
PAOLA




