Loading
25-09-2014

¿Por qué a los argentinos nos gusta tanto hablar mal de nosotros mismos?

Hace par de semanas me invitaron a participar de un panel con un grupo de estudiantes del MBA de UCLA. Eran unos 50 en total, provenientes de países muy variados, y habían venido a pasar una semana en Buenos Aires liderados por un profesor argentino que enseña allá para entender cómo era vivir y hacer negocios en el país.

Mi charla fue en la mañana del viernes, cuando el viaje ya terminaba. Éramos cuatro panelistas y los que hablaron antes que yo todos transmitían una visión muy negativa del país. A juzgar por las caras y luego las preguntas que hicieron se notaba que en los cinco días en los que habían estado con interlocutores muy variados, NADIE les había transmitido una visión positiva. Escucharon sobre la inestabildad económica, la corrupción, la inseguridad, la anomia. Me dio mucha impotencia y decidí patear el tablero.

Cuando me tocó hablar, hice un silencio arranqué diciendo que me daba cuenta que habían escuchado muchas cosas malas acerca de la Argentina. Y que yo estaba en desacuerdo. Que este es un lugar muy bueno para vivir y para hacer negocios. Y pasé a dar mis razones detalladas para fundamentar lo que estaba diciendo. La cara de sorpresa de toda la audiencia y mis copanelistas me confirmó que había logrado el efecto que buscaba.

A puertas cerradas confieso que exageré un poco. El vaso nunca está totalmente lleno ni vacío. Por eso me resultaba muy frustrante ver nuestra obsesión generalizada por mostrarle a gente de afuera solo lo que nos falta (la parte vacía del vaso) y mostrarnos como un país desastroso sin mostrar nada de lo bueno que tenemos (la parte llena).

No se trata de promover un nacionalismo a ultranza ni de dejar de tener autocrítica y ver los montones de cosas que tenemos que mejorar como sociedad. Estamos lejos de ser un pueblo ideal y muchas de las cosas malas que los estudiantes escucharon de nosotros son reales. Los que leen este blog hace tiempo saben que hay muchas cosas de nuestro país que no me gustan y me ocupo de decirlo cada tanto (hay una selección de mis posts críticos en la sección de notas relacionadas al final de este post). Es fundamental que (puertas adentro) no nos engañemos respecto de todo lo que tenemos que cambiar y mejorar. Pero también es importante saber cuándo es el momento ante terceros de enfatizar lo positivo.

En lo personal, podemos sentir que estamos un poco gordos, que no nos gusta cómo nos queda la ropa, que tenemos caracter un poco podrido o que no nos está yendo bien en el laburo. ¡Pero nadie sería tan loco de contar todo eso a un/a desconocido/a en una primera cita! Al presentarnos, seducimos enfatizamos lo bueno, la mitad llena, sabiendo que el tiempo se ocupará de ir mostrando también nuestras flaquezas.

Cuando hablamos ante otros de nuestro país para mí debería ser igual, pero no es lo que observo. Me ha pasado eso mismo cuando me tocó participar de paneles sobre Argentina en universidades del exterior. Pareciera que disfrutamos perversamente de exhibir nuestras miserias. Yo no conozco otro pueblo que se ocupe con tanto ahínco de comunicar a los demás lo malos que son. Me fui del panel con la pregunta en mi cabeza: ¿Por qué será que a los argentinos nos gusta tanto hablar mal de nosotros mismos?

Foto: G. Cacakian

    Hay 24 comentarios - Agregá el tuyo!

  1. 1
    Federico says:

    Totalmente de acuerdo! No se porque nos quejamos tanto de todo, en vez de poner esa energía en positivo y disfrutar lo bueno que tenemos!!

  2. 2
    Marcos Di Fazio says:

    Nos quemaron la cabeza desde chiquitos con nociones autodenigratorias y con lo que siempre lo de afuera es mejor que lo autoctono, extranjero = civilizado, america = barbaro, viene desde mediados del siglo XIX el temita.

  3. 3
    Alexis Moyano says:

    Coincido totalmente, y es algo que tambien siempre me pregunte, esperemos que empieze a cambiar aunque lo veo dificil..

  4. 4
    Renata says:

    creo que somos eternos adolecentes…jamas nos atenenemos a ninguna norma…todo es discutido, criticado y hacemos lo imposible x no cumplirlas…asi sea una pavada astronomica…jamas haremos nada sin chistar..el bien individual esta sobre el comun siempre…por lo que es muy dificil se logren avances, cambios, mejoras…y es asi que nos quejamos por lo no logrado y asi sucesivamente…ejemplo mas tonto..nos quejamos de ciudad sucia, plazas, calles, veredas…pero quienes ensucian?? los extraterrestres??? y obvio jamas pondre los acentos!!!

  5. 5
    Emiliano Josfal says:

    Santi, sin embargo en muchos países nos ven agrandados y soberbios. Hace 2 meses volví de un proyecto de 6 meses en Bogotá, y todos allá pensaban que nos creemos los mejores.

  6. 6
    Santiago C. says:

    Yo no estoy tan seguro de que esta sea una característica de nuestra personalidad. De hecho, como comentan algunos otros lectores, nuestra fama es más bien la contraria, y seguramente bien ganada. Para mí la pregunta es si esto tiene algo que ver con el momento especial que vive el país. Para eso podés preguntarte si ese mismo panel, en el año 2000, hubiera sido tan negativo. Seguramente no, a pesar de que el país estaba al borde del colapso. Y salvo excepciones, los que intuían en 2000 que estábamos muy mal (los desocupados por ejemplo), no suelen participar de ese tipo de paneles. Felicitaciones por lo que hiciste.

  7. 7
    Paula Pradines says:

    Cuando hago una actividad en la que quedo expuesta y lugo hay una
    instancia evaluatoria, suelo “cantar pri” con decir los errores y
    metidas de pata, de modo que no me resulte tan gravoso para mi soberbia, no siempre tolero con agrado que me digan los defectos que ya conozco… Esto,
    sumado al sesgo de la observacion entrenada en ver principalmente lo
    negativo (invito a comparar el tiempo que tardamos en encontrar tres
    virtudes y tres defectos en nuestros amigos más queridos) hace que
    realmente sea más fácil hablar mal que hablar bien de cualquier cosa cuando hay una evaluación seria. En lo superficial veo que hay una sobrevaloración, en especial acá en Buenos Aires.

  8. 8

    Por mi parte, la verdad que es algo que pienso siempre, y es un alivio ver que no soy el único que nota algo como lo que contás. Mi opinión es que un gran porcentaje de gente está completamente sesgada hacia todo lo negativo, porque tampoco es por generalizar, hay de todo. La causa creo que es para estudiarlo (también es muy curioso la vara con la que se mide casi todo argentino, yo lo llamaría el estandar “no somos suiza, somos un desastre”), y lo curioso es que si a esa misma gente viniera alguien de afuera y le critican algo negativamente del país, capaz que reaccionan a la defensiva. Ahora bien, siempre es bueno aclarar, la situación en Argentina está lejos de ser idílica, eso está claro, pero yo suelo viajar y sobre todo en los aviones, nunca escucho a nadie que hable peor de su país que los propios argentinos, es notable. Incluso cuando aterriza un avión, empieza todo el comentario de negatividad estilo “bueno, ahora a la realidad, ahora a ver cuando salimos del aeropuerto por los piquetes, blablabla”…y en contrapartida, veo a los extranjeros llegando todos llenos de entusiasmo por visitar el país.,..y en fin, la verdad que me da pena ver eso…. es un sesgo cognitivo, y yo lo analizo por ese lado.

  9. 9
    Leonardo_666 says:

    Che… !
    la charla en la que participaste…¿no la habrá organizado la ATFA?
    jajaja ! chiste… chiste !

    hablando en serio.
    En general se están escuchado a dos grandes grupos de personas emitir opiniones en la calle: el mas progresista, que cree que falta mucho por mejorar, pero reconoce las cosas buenas que se hicieron, es optimista y se compara con demás países de América Latina.
    Después esta el mas reaccionario, que esta convencido que el país es un completo desastre, somos “Argenzuela”, hay que voltear a este gobierno lo antes posible y se compara con Suiza.

  10. 10
    Mariano Chiesa says:

    El argentino en general ha malinterpretado el concepto de modestia y lo ha tergiversado hacia esta “mala publicidad” constante. Y si bien estoy de acuerdo con que las conclusiones dependen del mensaje, del interlocutor y del discurso, me hubiera gustado que en esta nota hubieras puesto las cosas positivas que encontrás que nuestro país tiene que permiten hacer negocios, crecer y proyectar a corto, mediano y largo plazo, así como mencionaste directamente las cosas negativas donde hicieron hincapié tus predecesores.

  11. 11
    Maurito says:

    antes que nada GRACIAS! creo que se podría hacer un libro con este tema… comparto 100%. Me eh encontrado en otro país con amigos pidiéndoles que dejen de hablar mal de lo nuestro.
    Mostrar estas debilidades son la forma de cambiarlas y ser una mejor comunidad. GENIO!

  12. 12
    Vical says:

    La causas son: impotencia y consecuente disociación / diferenciación del poder que nos gobierna y maneja, pérdida de la ilusión de control sobre la situación que nos aleja de nuestra identificación con lo nacional y, quizá también, el hecho de que la mayoría somos un poco de acá y de allá, siendo terceras generaciones de inmigrantes de países adonde algunos quieren volver (y lo hacen) porque creen que allá está todo mejor (a veces quizá es así). En fin, uno teme que al decir sentirse orgulloso de su país el otro interprete que avala los disparates varios del gobierno actual (opinión personalísima). Hay que hacer tantas aclaraciones al hablar bien de nuestro país… Ojo, yo siempre defendí a la Argentina a pesar de todo, siempre, aún después de haber sido víctima del corralito como tantos otros giles a los que nadie nos pasó la posta el día antes… Aún después de haber sido víctima de la inseguridad decenas de veces, con tres episodios muy violentos. Eso sí, ya que estoy con ganas de escribir, hay una cosa que no me gusta de mi país y que me da mucha verguenza: yo creía que la Argentina era un país muy solidario. A la hora de donar plata y objetos creo que sí. Pero a la hora de integrar chicos con capacidades diferentes no tanto. Lo digo como madre y amiga de madres con esa problemática. Problemas que madres en el primer mundo no tienen. Una pena, porque antes de ese baldazo de agua fría pensaba que no había sociedad como la nuestra.

  13. 13
    RamiroFerrer says:

    Este tema da para varios posts, nada más que de comentarios.

    Creo que, por un lado, está el efecto de la pelea mediática descomunal que hay en este país hace años. Vivo más afuera que en Argentina, pero no he visto un país donde se digan las cosas que se dicen en los medios de aquí. Las mentiras más grotescas se publican con total libertad, y causan un daño y un efecto dominó social que termina siendo una profecía autocumplida. En muchos de los países del tan anhelado primer mundo, la mitad de los periodistas estarían procesados, y algunos verían su patrimonio completamente destruido por los juicios si se dedicaran a publicar lo que se publica en Argentina.
    Millones de personas terminan afectadas y repitiendo supuestas verdades, reforzando el estado de violencia social que tenemos. Están todos indignados, reclamando que poco menos se cuelgue gente en la plaza pública, pero la única verdad detrás es la de la hipocresía; queremos ser Noruega, pero sin pagar impuestos…

    Por otro lado, parece que hablar mal de lo propio tuviera un componente de pensamiento mágico, que hiciera que nos acercáramos más a aquello que representa lo que decimos que nos falta o que anda mal. Para poder criticar mucho algo, es condición necesaria tener a la vista a la entidad aspiracional que sirve de contexto para la crítica. Es “injusto” que Argentina sea cómo es, mientras que exista Noruega, Suiza, o el –bastante falso– estereotipo ganador de USA. Como si nos “mereciéramos” ser Noruega solo porque nos da la gana.

    Una vez que uno conoce cómo funciona el resto del mundo, si nos permitimos un análisis honesto y profundo, veremos que Argentina no es, ni de cerca, el desastre que la cacofonía diaria nos quiere hacer creer.

    • 18
      JOSE PEREL says:

      PODEMOS DECIR QUE SOMOS UN DESASTRE Y PODEMOS DECIR QUE NO, SEGUN A QUE NOS COMPAREMOS..
      POR EJ. A ALGUNOS PAISES EUROPEOS PODEMOS DECIR QUE SOMOS UN DESATRE Y RESPECTO A ALGUNOS OTROS QUE ESTAMOS BARBAROS.
      PERO PARA MI LO IMPORTANTE ES LO SUGUIENTE:
      SOMOS UN DESASTRE SI NOS COMPARAMOS CON LA DECADA DEL 40 DONDE ESTABAMOS ENTRE LOS 10 MEJORES PAISES DEL MUNDO EN EDUCACION ,ECONOMIA EN CIENCIA Y MAS…. Y NO ESTARIA MAL DECIRLO, SI ,NO FUERA QUE NO DECIMOS CON EL MISMO ENFASIS QUE SI NOS LO PROPONEMOS TENEMOS UN FUTURO BRILLANTE
      SI TENEMOS EN CUENTA QUE TENEMOS, ADEMAS DE LO MALO, UN ENORME POTENCIAL: HUMANO-RIQUEZAS EN NUESTRO SUELO DE TODO TIPO-APTO PARA LA EXPLOTACION AGRO PPECUARIA- ENERGIAS DIVERSAS(PETROLEO- HIDRAULICA- EOLICAS-SOLARES) ADEMAS DE GRANDES EXTENSIONES TERRITORIALES.
      EN DEFINITIVA : DIGAMOS TODO
      SEAMOS POSITIVOS
      APOYEMOSNO EN LA PARTE OCUPADA DEL VASO (PORQUE LLENO NO LO TENEMOS)

      • 20
        Matías M. says:

        Querer pensar en los 40, es no querer entender lo que paso en los 50. Y como unos señores se sentaron a planificar el mundo en el que querían gobernar y deciden el destino de toda la población desde otras naciones.

        Hacer un copy & paste de modelos (sobre todo del educativos), de leyes y otras yerbas… y perder la autoconfianza para pensar sus propios modelos a largo plazo, te hace que no puedas volver a los modelos independientes previos al 50.

  14. 14
    Andres Miguel says:

    Tengo la teoría al respecto de que los que hablan mal de Argentina y solo resaltan los aspectos negativos son aquellos frustrados que quisieran vivir en otro lugar, vaya a saber porque…

  15. 15
    ¿Todo Bien? says:

    El siguiente es un comentario sobre esta misma nota, pero hecho en nuestro blog. Este es el post orignal (https://plus.google.com/102640553605621764438/posts/6CZc4u9J5x1), lo que sigue es el texto copiado.

    “Puede que este no sea un fenómeno “Argentino”, sino que es algo generalizado. Hablo a veces con gente de otros países o participo en foros y se mantiene bastante la línea. La mayoría desconfía de sus gobiernos, hablan de corrupción y diferencias marcadas de clases.
    Creo que Jung hablaría de una consciencia colectiva que no se circunscribe a países, siendo que la “identidad” nacional no es más que un invento barato que algunos decidieron aceptar.
    La autocrítica despiadada y el pesimismo arraigado y alimentado cada día por algunas mentes es, mal que pese, una proyección mental de la idiosincrasia personal que el individuo busca reforzar, sobretodo cuando es una práctica nacional popular, porque se vuelve una forma de “estar todos de acuerdo”…. Todo está mal!!!”

    https://fbcdn-sphotos-e-a.akamaihd.net/hphotos-ak-xaf1/v/t1.0-9/10622950_10152674148038908_1201469714559616988_n.jpg?oh=d4d85e71dd409db106b572e87dcd1f19&oe=5488E43F&__gda__=1421526923_bc0faaed037d1ef39f184c0cd55c0ce9

  16. 16
    AndresTerech says:

    Santi, gracias por participar del panel de entrepreneurship! Para ser honesto con
    los otros interlocutores que expusieron en el programa que organice, me gustaría
    contarte que no todos presentaron una visión negativa del país. De hecho
    la mayoría creo que presento los puntos negativos como desafíos que pueden
    generan oportunidades y no como cosas negativas.

    Acá comparto algunos de los puntos que concluyeron los participantes del
    programa, que creo reflejan una visión de medio vaso lleno y no vacío.

    Para hacer negocios en Argentina hace falta: paciencia y pasión.
    Es un país donde hay mucha gente capaz (a good talent pool) y con
    capacidades únicas (o distintas) que les permiten navegar el corto plazo
    sin dejar de tener una visión (tal vez mas fuzzy) del largo plazo.

    Entendieron que es un país con oportunidades pero donde hace falta
    mucha capacidad de asumir riesgos y por lo tanto saber que riesgos puede uno
    asumir y cuales tienen que eliminar o hedge es muy importante. La ineficiencia
    del gobierno (ej., un sistema judicial poco confiable y no eficaz ni
    eficiente) crea oportunidades pero sobre todo implica un ajuste de expectativas
    en cómo se planea ejecutan los negocios (incluso como se evalúa el
    performance de los ejecutivos)

    También
    se llevaron una imagen de que es una sociedad un poco machista en lo que
    es el mundo de negocios (creo que esto es en parte cierto pero también culpa
    mía ya que no pensé en que alguno de los speakers sea mujer)

    Otro
    tema que concluyeron es que antes de ir, habiendo leído que Argentina
    tenía un gobierno de izquierda (o más volcado a la izquierda), pensaban
    que los beneficios sociales para los necesitados serían mayores pero se
    sorprendieron en conocer que la realidad de los más necesitados es muy
    dura y tiene poco (o nada) de ayuda.

    Un tema de color… cuando investigaron sobre cultura argentina el
    tango y el futbol sobresalieron como dos elementos claros y distintos de
    Argentina. Pero luego de estar alla concluyeron que el tango es for
    export (o un nicho muy pequeño) pero que el futbol realmente se palpita
    en las calles todos los días y en todos los rincones.

  17. 17
  18. 19
    Matías M. says:

    Excelente post! excelente actitud, gracias por defendernos a los que en nuestro día a día tratamos de hacer las cosas bien y de vivir en sociedad.

    ¿Tendrá que ver la generación o será cultural?
    he escuchado sobre la generación del miedo, la X y la Y. Donde en general la generación del miedo son bastante pesimistas, los X una mezcla y los Y son más positivistas.

    Capaz que es mejor mostrar lo negativo, que seguro la gente puede ver un ejemplo en la calle si lo busca y quedar como alguien “que sabe de lo que dice”. Y no quedar como un “pelotudo” (disculpen la palabra) que habla de cosas que son muy difíciles de ver, si no salís a buscarlas.

    Los emprendedores, saben un poquito de esto al hablar de sus fracasos, podes hablar de lo mismo desde una óptica negativa o positiva.

    Lo mismo pasa en los medios tradicionales, el mensaje no es más que negativo. Nunca hablan de lo que los “bochos” están craneando en algún puto del país; hasta que uno se canso y lo difunde con el lema “toma mate y avívate”. Y incluso tratando de hacerlo, me encuentro con que el “locutor” no quiere hablar de esos temas porque tiene miedo de quedar como un “boludo” al hablar de cosas que no sabe y que no entiende.

Deja un comentario

Por favor completa correctamente los campos requeridos, y no te olvides de tu comentario!

Suscribirme al blog

Ya está disponible mi nuevo libro "Pasaje al Futuro" Quiero ver dónde comprarlo