Santi, la idea de nutrirse de ideas de otros ya es una idea, ¿no?, por que cuando uno incorpora las ideas de otros ya son de uno, del universo todo. Así que la inspiración parece que no se ha apagado….
En general, tenemos la tendencia a ir «por delante» de nuestras ideas, o sea, ser la locomotora que impulsa nuestro devenir, tener el «control» y pareciera ser, que en aquellos momentos en los que nuestra mente no «sabe» bien lo por donde ir, eso nos genera un gran vacío. Sin embargo, existe ahí una enorme oportunidad para dejarse llevar por otro tipo de señales. Me viene al recuerdo una experiencia personal en la cual mis planes se vieron confrontados con la necesidad de improvisar y donde tomé la decisión de «dejar el control» y ver que me pasaba y fue una experiencia sumamente enriquecedora que cada tanto repito aplicándola a diferentes asuntos y suele resultarme refrescante.
En una oportunidad, en la era pre-internet me tiré de kamikaze (sin previo aviso) a visitar una pequeña comunidad intencional de 12 habitantes perdidos en una montaña del medio de Noruega. Hete aquí que por un workshop programado con antelación, no había modo de poder quedarnos (mi pareja y yo), así que de repente, bajamos la montaña y nos encontramos en el medio del culo del mundo preguntándonos ¿qué carajo hacemos acá?, entonces, comenzamos a hacer dedo. El sr nos paró y preguntó en excelente noruego a donde íbamos, lo cual contestamos en perfecto castellano que íbamos al mismo lugar que él. Pese a su cara de perplejidad, nos subió al auto y para nuestra sorpresa, el culo del mundo no era a donde estábamos antes, sino aún más lejos. Nos encontramos súbitamente en el medio de la nada, bajo un diluvio preguntándonos si esa sería nuestra última aventura…… Pero sin embargo, aconteció algo inesperado, luego de un par de horas de mojarnos, apareció el primer auto, nos paró y afortunadamente ambos hablábamos inglés, así que a la pregunta de a dónde van, respondí: ¿ a dónde va usted? y el sr dijo algo ininteligible a lo cual respondí, AHÍ VAMOS NOSOTROS, y comenzó uno de los viajes más fascinantes de mi vida, nos dejamos llevar por el azar en vez de seguir un plan determinado descubriendo así lugares increibles.
Está bueno tener ideas, tener el control, planes, trazarse objetivos, pero está muy bueno también, de vez en cuando, dejarse llevar por la incertidumbre y entregarse a que «otros» te lleven.
Me viene a la mente una frase de Clarice Lispector que dice: «Perderse, también es el camino».
Abrazo Santi.
Fabián