Los «parripollos» de internet: eligiendo el camino difícil

Hoy es lunes y en un mundo lleno de incertidumbres hay solo dos cosas que son seguras: en este día el sol saldrá por el este y nacerá otra empresa más de venta de cuponeras con descuento.

En los últimos meses, a la luz del éxito en Estados Unidos de la empresa Groupon, decenas de emprendedores se lanzaron a la aventura de copiar ese modelo de negocio. El resultado: de un minuto para otro un negocio de viabilidad de largo plazo todavía dudosa se vio inundada por montones de empresas peleando por una torta del tamaño de un alfajor Jorgito.

En Argentina solamente ya están llegando a las 20 y mejor no pongo links a sus sitios porque Google penaliza por tener «broken links» y la abrumadora mayoría habrán desaparecido en unos pocos meses. 🙂

Lo que paso con este negocio no es en absoluto nuevo: el fenómeno de replicar hasta el cansancio un emprendimiento sencillo y con bajas barreras de entrada nos brindó las pistas de patinaje sobre hielo y las canchas de paddle de los ’80 o los «parripollos» y los locutorios de los ’90. Pero no había sucedido nunca en esta escala con un negocio online. Por eso, ahora tenemos el primer «parripollo de la internet».

La necesidad insuficiente de la voluntad

En este mundo, ninguna receta puede garantizarnos el éxito. Pero asegurarnos el fracaso es bastante fácil y podemos hacerlo nosotros mismos, sin ayuda de nadie.

Hace unos años atrás leí el libro «El alquimista» de Paulo Coelho. No me gustó para nada. Su filosofía básica puede resumirse en que «cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño». Es, en resumidas cuentas, el «tu puedes», la visión voluntarista, llevada al extremo.

Esta semana escribí un post sobre el impacto de la crisis financiera. En uno de los comentarios, con mucha diplomacia Inés (que por una de esas casualidades viene a ser mi mamá!) objetó mi visión de la crisis como oportunidad, asociándola a una visión al estilo Coelho.

Reconozco que puede haber sonado a eso, pero nada más alejado de mi manera de pensar. Este es un mundo que en general conspira para que la mayoría de las personas no tengamos lo que queremos. Casi nunca es verdad que «si tu quieres, tu puedes».

Tanto la versión «si quieres, puedes» como la lógicamente equivalente «si no puedes es porque no quieres» son sobresimplificaciones crueles, que generan falsas expectativas y, ante el fracaso, ponen la culpa en la persona.

Lo que para mí sí es una regla muy importante y casi universal, es que «si tu NO quieres, NO puedes».

Lo que esta regla dice es bien distinto de las otras dos. Lo que dice es que nunca algo bueno ocurre sin que exista por detrás el poder de la voluntad para conseguirlo. La voluntad no es suficiente, pero es imprescindible.