Vidas al azar: tomando decisiones en un mundo de incertidumbre

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Uno de los efectos más importantes de la aceleración de cambios que la tecnología está generando es un gran aumento de la incertidumbre en muchos aspectos de nuestra vida. Decisiones cruciales para nuestro futuro, como qué profesión elegir, podían estar basadas en la experiencia pasada propia o ajena, porque el pasado era un buen predictor del futuro. Hoy lo que sabemos del futuro es que se parece a cualquier cosa menos al pasado. ¿Cómo tomar buenas decisiones en un contexto así?

Que algo sea incierto no significa necesariamente que sea imprevisible. Si, por ejemplo, arrojamos un dado, puede salir cualquiera de las caras con igual chance y para intentar adivinar el resultado cualquier número da exactamente igual. Sin embargo, si en vez de arrojar uno arrojamos ahora dos dados, y queremos predecir la suma de ambos, la situación es diferente. Seguimos sin saber qué va a salir en cada uno, pero sí sabemos que existe sólo una combinación que suma dos (un 1 en cada dado), pero hay seis opciones que suman siete (1-6, 2-5, 3-4, 4-3, 5-2 y 6-1). Esto equivale a decir que es seis veces más probable un caso que el otro. Si queremos maximizar nuestras chances de acertar tiene mucho más sentido decir 7 que 2.

La mayoría de las decisiones que tomamos se parece más a arrojar dos dados que a arrojar uno. No tenemos certeza de lo que va a suceder, pero hay opciones que ofrecen perspectivas mucho más favorables que otras. La ciencia que se ocupa de domesticar al azar es la estadística y manejar sus conceptos fundamentales se vuelve más importante cuanto más incierto se pone el mundo.

A pesar de su creciente relevancia, la mayoría de las personas tenemos mucha dificultad en tomar decisiones incorporando el azar y las probabilidades. Por un lado, muchas veces pensamos que tenemos más control sobre las situaciones del que realmente tenemos o vemos causalidades donde no las hay. También es frecuente el error contrario: creer que hay más azar del que realmente existe y pensar como imprevisibles cosas que son inciertas, pero en las que las probabilidades pueden ayudarnos mucho.

Hace un tiempo, en la columna del programa radial Basta de todo que comparto con Gerry Garbulsky, hablamos sobre este tema y compartimos con los oyentes un problema con un enunciado muy simple: «Hay una familia que tiene dos hijos. Sabemos que al menos uno es una nena. ¿Qué probabilidad hay de que el otro hijo/a también sea nena?» El sexo del segundo hijo/a es incierto. Pero, ¿es imprevisible? Mil quinientas personas respondieron y sólo un cinco por ciento acertó la respuesta.

El acertijo tenía una segunda parte: «La situación es la misma que antes, pero sabemos que una de las criaturas se llama Rigoberta. ¿Cambia la probabilidad de que sean dos nenas, respecto a la pregunta anterior?». En este caso, ¡el porcentaje de aciertos cayó a sólo el uno por ciento!

Te invito ahora a pensar la respuesta a los problemas mencionados arriba. ¿Estás en el 5% que responde bien el primero? ¿En el 1% que resuelve correctamente el segundo? Explicar la solución excede el espacio del que dispongo aquí, pero (después de que lo pienses y definas tu respuesta) te invito a mandar un mail a azar@bilinkis.com para saber si los resolviste correctamente. (Aclaración: el problema tiene una solución matemática, no hay trampas, cuestiones lingüísticas ni de pensamiento lateral.)

Dada la creciente incertidumbre que enfrentamos al tomar nuestras decisiones, aprender a lidiar con el azar y las probabilidades es hoy mucho más importante que antes y se convierte en una de las aptitudes clave para estar preparados para el mundo que viene.

Esta nota fue publicada en la Revista La Nación del domingo 6 de noviembre de 2016

El tiempo es tirano…

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Queridos lectores, hoy es mi cumpleaños. Y como suelo hacer cada vez en mi día, tengo un regalo para ustedes… Alguna vez les regalé mi poesía favorita, que tiene que ver precisamente con el paso del tiempo. Otra vez fue un cuento que escribí hace muchos años sobre el ciclo de la vida.

Los que lees este blog hace tiempo sabrán que a mí me encantan los acertijos y que solía publicar mis favoritos hasta que se me acabaron. Pero esta semana, preparando con la columna de radio que hacemos con Gerry Garbulsky en Basta de Todo, encontré uno que me encantó! Así que ese será mi regalo para ustedes hoy, para que ejerciten su cabeza y la edad no les haga mella…

Ordenada al origen

Twitter da para todo.

Mientras arrecian los trending topics sobre Soñando por Bailar y  Justin Bieber y la gente se divierte esperando #DMdecoger o jugando al #holachicos, algunos locos, inspirados en general por las reflexiones de Joshua Kullock, terminamos enredándonos en inquietantes y apasionantes discusiones metafísicas y/o nerds sobre cosas como la existencia de Dios o la naturaleza de la realidad. De ellas participa gente como Santi Siri, Esteban Brenman, Dani Nofal, Maxi Galin y Angel «Java» López.

Hoy, a partir de un tweet de Joshua, tuvimos una de esas que me resultó interesantísima. Y como Twitter es una pésima herramienta para la conversación decidí abrir la discusión en el blog.

Voy a plantearles ahora la pregunta de Joshua pero no anticiparé acá mi opinión. La diré en comentarios, básicamente porque creo que mi opinión es una más y no merece estar recortada de las otras.

La pregunta que Joshua planteó es esta. ¿Ustedes qué opinan?

PD: Para el fin de semana largo los invito a escuchar el episodio 4 de la columna con Gerry en Basta de Todo. El tema fue «Las fallas de la memoria». Allí pueden encontrar también los episodios anteriores.

Foto: Lucapost

Gimnasia cerebral: vuelven los acertijos a Riesgo y Recompensa

El cerebro funciona como un músculo. Cuanto más lo usamos más «fuerza» adquiere. Por eso soy un convencido de que resolver acertijos es mucho más que un mero entretenimiento. Siempre me sorprende que se ponga tanto énfasis en el ejercicio del cuerpo, la gimnasia corporal, y tan poco en el ejercicio de la mente, la gimnasia cerebral.

Por eso, en Riesgo y Recompensa periódicamente propongo acertijos para que los que quieran ejerciten un poco sus neuronas. De hecho, el acertijo prohibido para menores de 18 años fue uno de los posts más vistos en las épocas tempranas del blog… 🙂

Hoy vuelven los acertijos al blog.

Gimnasia cerebral: A la caza de los infieles!

Gracias a todos por las grandes ideas que vienen aportando a mi «crisis de inspiración«. Ahora me tomo unos días de vacaciones pero mientras tanto les dejo este acertijo para que se entretengan y ejerciten un poco las neuronas. Donde voy no voy a tener internet así que la respuesta recién la compartiré a mi regreso. Claro, eso si logro sobrevivir a estar 8 días sin internet, no?!

Después de un problema bien fácil la última vez, este es un poco más difícil. También me lo contó Ronen Amit durante Singularity University. El enunciado es el que sigue:

Un acertijo fácil, para variar

Como ya es costumbre en Riesgo y Recompensa, hoy quiero invitarlos nuevamente a hacer un poco de gimnasia para el cerebro.

En este caso, como la última vez puse un problema difícil que pocos pudieron resolver, voy a proponerles uno bastante fácil que me planteó Ronen Amit, un amigo acá en Singularity University.

Un problema ¿difícil?

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Hace mucho rato que no hacemos un poco de gimnasia cerebral. Así que hoy quiero proponerles un problema. Como se me habían pasado un par de meses sin invitarlos a ejercitar las neuronas, recordé un problema sobre tiradores que hasta acá no había publicado porque me parecía muy difícil y pensé que tal vez, dado el «atraso», tal vez podría ser ese. Pero algo salió mal…

Déjenme que les explique.

Gimnasia mental: Las tres puertas

Tres puertas

Después de dejar las neuronas en remojo durante enero y febrero por el verano, vuelven los acertijos para ir despabilando las neuronas en el comienzo del año laboral.

Esta vez, con un enigma de enunciado sencillo pero cuya respuesta contraría la intuición. Se trata de un problema muy famoso, conocido normalmente como «el problema de Monty Hall«, que era el conductor del famoso programa de entretenimientos americano «Let’s make a deal».

Este problema, a su vez, es derivado de un acertijo llamado «Los tres prisioneros», creado por el gran matemático Martin Gardner en 1959 y está incluido en muchos libros, incluyendo el tomo uno de «Matemática, ¿Estás ahí?» de Adrián Paenza.

Lo que estás necesitando para emborracharte sin culpa!

brindis

No quiero alarmarlos en medio de la temporada alta de brindis pero las investigaciones muestran que el consumo de alcohol deteriora las neuronas. Así que para que esta noche puedan despedir el año bebiendo sin culpa, qué mejor que hacer un poco de «gimnasia neuronal» con las que nos quedan sanas! 🙂

De paso aprovecho para desearles un muy feliz 2010 y les dejo este enigma para que resuelvan solos, amenicen la mesa de la cena de fin de año o impresionen a alguna chica/chico nerd si después del brindis salen de «rotation»…

El de este mes se llama «La edad de las hijas». Es del estilo de los problemas en los que «parece que falta información», que, como alguna vez dije, son los que más me gustan. Si quieren ver los acertijos anteriores pueden verlos acá o mirar la lista al final del post.

El enunciado es como sigue: