Los riesgos del optimismo

En los comentarios a mi post sobre Boca, Ramiro BM mencionó un comentario que yo dejé en un post de él sobre el optimismo, donde yo sostuve que “no es necesario ser optimista para ser emprendedor y que yo soy la prueba viviente de ello”. El tema me parece interesante, así que, en vez de responder el comentario, acá va un post sobre eso.

Yo creo que a la hora de emprender el optimismo en un arma de doble filo. Por un lado, la convicción de que las cosas van a salir bien es un motor que en muchas ocasiones nos permite seguir adelante con determinación aún en escenarios adversos. Hay muchos emprendedores que tienen “tracción a optimismo”. Es el combustible fundamental de sus motores.

Pero, por otra parte, el optimismo también puede ser una gran fuente de problemas de dos maneras similares pero diferentes.

Volando alto

La sensación de volar, aunque sea a baja altura, es única. Pero el verdadero desafío (y placer) es poder volar alto.

La mañana siguiente a mi primer despegue, fuimos directo a una montaña mucho más alta que la anterior. Ya no era tiempo de preparativos ni de despegues de prueba: había llegado el momento de volar.

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