La trampa de la pasión

“Tenés que encontrar lo que te apasiona en la vida y construir tu futuro alrededor de esa pasión”. En el final de mi adolescencia, ese momento crucial de la vida en que tenemos que decidir en serio “qué queremos ser cuando seamos grandes”, una persona cercana me dio este consejo. Estoy seguro que cuando pasaste por esa etapa o en algún momento bisagra de la adultez en que estabas revisando tu rumbo recibiste, palabra más, palabra menos, una recomendación similar.

El peligro de los patos negros

Durante cientos de años en el mundo anglosajón se usó la expresión “cisne negro” como metáfora de cualquier cosa inexistente. Esto fue así hasta que en 1770 el Capitán James Cook llegó por primera vez a Australia y se encontró con que allí los cisnes negros abundaban. El famoso explorador llevó un par de ejemplares de regreso a Inglaterra y forzó a redefinir el sentido de la frase. Desde ese momento un “cisne negro” no simboliza algo inexistente sino a una cosa extremadamente rara.

La guerra por conquistar tu tiempo

Si te preocupa el uso exagerado que los jóvenes están haciendo de sus celulares, tu inquietud está justificada. Como decían en el Apolo 13, “Houston, tenemos un problema”. Como preparación a mi columna radial en Basta de Todo, encuesté a 1500 personas de todas las edades, y 78% de los menores de 21 años consideran su relación con los dispositivos digitales como adictiva. Pero el tema de esta nota no es el problema que tienen hoy los jóvenes. Tengo una noticia impactante para darte: ¡los adultos estamos hoy tan adictos a nuestros aparatos como los adolescentes! El porcentaje equivalente para los mayores de 21 es del 75%.

El asombro como motor del aprendizaje

Comienza otro año lectivo y en unos días las escuelas volverán a llenarse de chicos. Muchos estarán felices de reecontrarse con sus amigos. Casi todos vivirán ese regreso con resignación, sintiendo que “se terminó la diversión” que implican las vacaciones y comienza el tedio de la escuela. Hace unos meses, en una provocadora charla en TEDxRíodelaPlata llamada “Zombies en la escuela”, Julián Garbulsky comenzó su exposición sentado en silencio, de espaldas a la audiencia, mirando hacia la pantalla del escenario como si fuera un pizarrón. Después de unos segundos que parecieron minutos, todavía de espaldas, rompió el silencio y dijo: “Si egresaste de la secundaria, viviste 10 segundos como estos 3 millones de veces.” Seguramente puedas recordar esa sensación apesadumbrada de fin de vacaciones, que probablemente hayas experimentado durante tu propia infancia.

La era de las cosas inteligentes

Hasta hace muy poco tiempo los únicos dispositivos conectados a internet eran las computadoras. Y toda la información disponible en la red era generada por los seres humanos, usuarios de esas computadoras. En los últimos años, con el rápido crecimiento de los smartphones, el número de aparatos conectados creció significativamente. Pero en este momento el proceso se está disparando. Cada vez nos encontramos con más y más dispositivos conectados: sistemas de monitoreo de video, medidores del estado del tránsito, SmartTVs, sensores climáticos, monitores de salud personales, y como conté en este espacio hace unos meses, pronto cualquier otra cosa, desde una heladera hasta un inodoro.

Mosquitos mutantes: la promesa y el riesgo de la nueva edición genética

Si te pido que pienses en animales asesinos es muy posible que vengan a tu memoria tiburones, cocodrilos o leones. Pero, como suele sucedernos, somos bastante malos identificando riesgos reales de fantasías. A pesar del efecto sobre nuestra conciencia colectiva del célebre filme de Spielberg, los tiburones solo matan en promedio a seis personas al año. El rey de la selva, por su parte, es responsable por poco más de veinte. Con mil muertes anuales, el cocodrilo supera por bastante a los otros.

¿Cuál es la mejor edad de la vida?

La vida comienza a los cuarenta, dicen algunos. Los sesenta son los nuevos cuarenta, dicen otros. Transitivamente, ¿será entonces que la vida ahora comienza a los sesenta?

Desde chico me intrigó saber cuál sería la mejor edad de la vida. Y hace unas semanas me propuse finalmente buscar una respuesta a ese interrogante. Para ello diseñé una breve encuesta y desde mi columna de radio invité a la audiencia de Basta de Todo a contestarla. Más de 2500 personas de edades muy variadas respondieron y los resultados fueron muy interesantes. Pero quizá la conclusión más importante es que no hay “una” mejor edad. O, dicho de otra manera, la mejor edad para cada uno depende de qué aspectos de la vida cada persona priorice.

El desafío de aprender toda la vida

Hace algunos meses hablé en este espacio sobre investigaciones recientes que señalan que la duración del conocimiento actual no llega a los diez años. Esta nueva realidad, sin embargo, no se ha reflejado en el rol que damos y el tiempo que destinamos al aprendizaje como adultos. Hoy quiero volver sobre este tema con una propuesta para un cambio profundo en nuestra vida.

Morir a manos de robots: el dilema que plantean los autos autónomos

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De acuerdo con datos del Ministerio de Salud los accidentes de tránsito son la séptima causa de muertes en el país, sólo superada por grandes males como la enfermedad cardíaca, el cáncer y los ACV. La cantidad de víctimas totales equivale a un avión de pasajeros estrellándose cada semana. Y eso no considera a quienes sobreviven y acarrean secuelas o largos períodos de recuperación.

La estadística adquiere mucho más dramatismo cuando se considera que las enfermedades mencionadas afectan predominantemente a personas de edad avanzada. Por eso, los siniestros viales son la mayor causa de pérdida de vidas de menores de 35 años en nuestro país.

En la abrumadora mayoría de los casos el origen de los accidentes es la mala conducción: el exceso de velocidad, la agresividad en las maniobras, el consumo de alcohol y la distracción son algunas de las principales causas. La solución parece clara: igual que sucede hoy con los aviones, que vuelan la mayor parte del tiempo en piloto automático, dejar la conducción en manos de computadoras en vez de seres humanos.

Tecnología, consumo y vacío existencial

Vacíoexistencial tecnológico

En los últimos cien años, el avance tecnológico generó sustanciales mejoras en el nivel de vida medio de la humanidad. Tan grande fue ese cambio que, en muchos sentidos, una persona de clase media-baja hoy tiene mayor calidad de vida que una de clase alta un siglo atrás. Mejoras en el acceso al agua potable, la disponibilidad de cloacas, los tratamientos médicos y la conservación de alimentos, entre otros avances, jugaron un rol fundamental en prolongar nuestra vida.

El resultado fue notable: del año 1913 a la actualidad la expectativa de vida global mejoró más que en los 2000 años anteriores, pasando de apenas 34 años a los actuales 67. Y ese aumento se dio de manera sostenida. Nada, ni siquiera las grandes guerras mundiales o epidemias como el sida, fueron capaces de frenar este proceso.

Nada, hasta un hallazgo reciente publicado por un equipo de investigadores de la universidad de Princeton, liderados por el Premio Nobel de Economía 2015, Angus Deaton, y la profesora Anne Case.

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