Volver a la luna (¡esta vez para quedarse!)

Curiosamente, para quienes nacimos a partir de 1970, la que quizás haya sido la mayor proeza tecnológica de la historia de la humanidad está asociada con el pasado y no con el futuro. A unos pocos días de que se cumplan 50 años de la llegada a la Luna, las hazañas de los ingenieros y astronautas que hicieron aquella gesta posible parece un relato mitológico donde lo que más se destaca es la extrema precariedad de las naves y computadoras utilizadas para trasladar y traer de regreso a otro mundo a estos valientes. Después de todo, uno solo de los teléfonos celulares que llevamos en el bolsillo para jugar al solitario tiene una capacidad muchos millones de veces más poderosa que todas las computadoras disponibles para la NASA combinadas en aquel entonces. Hasta es posible que tu reloj tenga más poder de cómputo que la máquina a bordo de las naves Apollo.

¿Escalera al cielo?

Gracias a la fuerza de gravedad, nuestro planeta nos atrae hacia él con una intensidad descomunal. Tanto es así que hasta que los hermanos Montgolfier desarrollaron el primer globo aerostático a fines del siglo XVIII, ningún ser humano había podido jamás despegarse ni por un segundo de su superficie.

Más de cien años después, los dirigibles primero, y los aviones luego, nos brindaron la posibilidad de no sólo permanecer por tiempos prolongados en vuelo, sino también recorrer grandes distancias que empequeñecieron el mundo. Así, podemos movernos por el planeta con tanta facilidad que hoy es posible la hazaña de desayunar en un continente y cenar en otro a muchos miles de kilómetros de distancia.

Encuentro cercano

En el día de ayer, a eso de las 15 hora de Argentina, nuestro planeta vivió un “encuentro cercano” con un visitante que vino desde muy lejos. No, no se trató de una nave conducida por extraterrestres. La visita fue, en este caso, un asteroide de roca de unos 10 a 20 metros de diámetro. Exraños rumores circularon ayer al respecto (ver al final).

Felizmente no impactó contra nuestro planeta, pero lo interesante es que su paso fue, en términos cósmicos, tremendamente cercano (a unos 12.000 kilómetros). Tanto que atravesó la zona en la que están ubicados todos los satélites de comunicaciones en órbita geoestacionaria y que su órbita se vio dramáticamente afectada por la atracción gravitatoria de la Tierra.

El sueño de ser astronautas: Dan Barry en Riesgo y Recompensa

Durante mis casi tres meses en Singularity University conocí a muchas personas increíbles. Pero ninguna historia me tocó tanto como la de Dan Barry. Por eso no dudé en tratar de hacerle una entrevista para compartir con ustedes.

Tal vez porque, como él, muchos de nosotros cuando éramos chicos soñamos con ser astronautas y Dan, de un modo notable que cuento más abajo, logró viajar al espacio no una sino tres veces… O quizá simplemente porque Dan, que es el «Head of Faculty» (algo así como el decano) de SU, es una persona realmente especial.

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