El Whuffie Manifesto

Todavía no me recupero de la alegría por el Super Bowl obtenido por los Packers! Así que hasta que mi ánimo se serene, hoy tenemos el honor de tener en Riesgo y Recompensa a uno de los más brillantes emprendedores tecnológicos de la nueva generación!

Pese a su corta edad (al menos comparada a la mía), Santi Siri ha comenzado ya varios proyectos grossos. Entre ellos está el Whuffie Bank, que llegó a una de las competencias de proyectos tecnológicos más grossas del mundo: el TechCrunch50.

Hace poco escribí sobre los efectos nocivos del dinero en monos y su posible impacto en las sociedades humanas y también sobre cómo el dinero electrónico podía ayudar a reducir ese problema.

Santi adopta acá una postura más jugada y radical, compartiendo aquí por primera vez el Whuffie Manifiesto, donde nos cuenta el intento del Whuffie Bank de convertir al dinero de un motor de corrupción a uno que promueva e incentive lo mejor del ser humano.

Con ustedes, Santi Siri!

¡Que vuelva el corralito!

A comienzos de diciembre de 2001, apenas unos días antes del desplome económico de la salida de la Convertibilidad, apremiado por las circunstancias, Domingo Cavallo adoptó una medida extrema: el tristemente célebre “Corralito. Como resultado de esta medida, la gente ya no podía disponer en efectivo del dinero que tenía en los bancos.

Mientras la mayoría se desesperaba y entraba en pánico, yo calladamente celebraba. De manera involuntaria, Argentina se lanzaba al primer gran experimento de virtualizar el dinero, haciendo que prácticamente todas las transacciones económicas estuvieran bancarizadas. Y yo estaba convencido de que el resultado sería revolucionario.

Semanas después vino la devaluación, la “pesificación asimétrica” y el “Corralón (reprogramación de los depósitos), que implicó una significativa confiscación de los ahorros de los Argentinos. El salvajismo de estas últimas medidas acabó por desatar el odio de los ahorristas, que se volcaron masivamente a las calles y apedrearon por meses las fachadas de los bancos. Así, un aluvión de ira acabó sepultando rápidamente ese osado (aunque forzado) experimento.

Solucionar el Corralón demoró años, pero de todas las locuras que surgieron durante ese caos, hubo una que se normalizó rápidamente: menos de un año después de su entrada en vigencia, Roberto Lavagna dispuso el regreso del efectivo a las transacciones económicas, poniendo fin al “Corralito”.

En este post, yo quiero argumentar que es hora de que volvamos a intentarlo.

El dinero y los vínculos sociales

Uno de los grandes misterios de mi vida es por qué decidí ser economista, siendo que en general no me gusta para nada la economía. Pero cada vez que leo cosas sobre “Economía del comportamiento” me doy cuenta qué fue lo que me atrajo. En particular, me pasó mucho eso al leer el libro “Freakonomics” y su secuela, “SuperFreakonomics”.

Leyendo este último supe de un experimento fascinante que hizo un economista de la Universidad de Yale: investigar qué sucede si introducimos el uso de dinero en monos. Los resultados son sorprendentes y las potenciales conclusiones muy profundas.

Ya está disponible mi nuevo libro "Pasaje al Futuro" Quiero ver dónde comprarlo