La lucha contra la piratería y el avance sobre las libertades individuales

Unos días atrás me pidieron que escribiera una columna de opinión para el diario Perfil sobre lo que está pasando con la ley SOPA y los demás intentos alrededor del mundo para combatir la piratería. La preocupación central que expreso en la nota es el avance sobre las libertades individuales que se esconde detrás de estas leyes, con la excusa de proteger los derechos de autor.

Aquí comparto el texto, incluyendo algunos párrafos adicionales que quedaron fuera de la versión publicada por cuestiones de espacio. El título también es distinto por esa misma razón.

¿Superhéroes o botones?

Imaginemos una situación: vas caminando por la calle y ves a un joven que aprovecha un descuido de una señora y le saca la billetera sin que ella lo note. A 50 metros de distancia hay un policía. ¿Qué hacés? ¿Tratás de atrapar al ladrón, gritás o corrés para avisar al policía o no hacés nada? Te pido que pienses ahora no solo qué harías sino qué te parece que es lo correcto para hacer en una situación así.

Te agrego ahora un elemento. La persona que acaba de cometer el delito es alguien a quien conocés. No necesariamente un amigo pero alguien conocido. ¿Cambia en algo tu decisión? ¿Y tu idea de lo que es correcto?

La respuesta a esta pregunta plantea una cuestión ética que divide en dos a las sociedades. En gran parte del mundo, cuando uno presencia un hecho indebido la obligación moral es actuar. Hacer lo que esté a nuestro alcance para prevenir o castigar lo incorrecto. En esos países, por ejemplo, si un padre trata a su hijo con rudeza en la calle, es altamente probable que otra persona se acerque de la nada y lo reprenda. En otros, como la Argentina, la ecuación está invertida. Denunciar a quien hace algo indebido sin ser el perjudicado directo de la acción incorrecta es ser “botón”. Y para mucha gente, ser “botón” es tan grave como el acto indebido mismo.

En sociedades como la nuestra, la responsabilidad de que la gente haga lo correcto recae sola y exclusivamente en la autoridad correspondiente. Todos los demás, no tenemos nada que ver y preferimos la complicidad pasiva a la “botoneada”. Esto se ve mucho más claro en el ejemplo en que la persona que actúa incorrectamente es alguien conocido. En ese escenario muchas veces la cosa se extrema: no solo la gente cercana no interviene, sino que suele hacer todo lo que esté a su alcance para propiciar el encubrimiento.

Me gustaría presentarles ahora tres ejemplos: 1) algo que me sucedió a mí, 2) el trágico choque de hace dos semanas en la ruta 11, y 3) la “masacre de Las Heras” del mes pasado.

La música más escuchada del 2011

Se nos va el 2011 y qué mejor manera de cerrar el año que hacer un repaso musical por las mejores canciones del año que termina. El “legendario” Bilinkis Top 20 incluye los temas que más escuché yo este año, basado en el “play count” de mi iTunes (como la foto ilustra, ¡el iPod es casi una parte de mi cuerpo!).

Este año el ranking tiene varias peculiaridades:

“Programando el desarrollo” de las ciudades pequeñas

Hace unas semanas atrás estuve de visita en Goya, Corrientes, una ciudad pequeña del interior de Argentina. Viajé hasta allá para conocer y colaborar con un proyecto muy interesante, que puede servir de modelo para impulsar el desarrollo local de muchas otras ciudades chicas: el Instituto Tecnológico Goya. Volví muy impresionado y hoy quiero compartir con ustedes lo que viví allí.

El problema que estas ciudades enfrentan es doble: por un lado, sus economías suelen estar muy basadas en manufacturas primarias, de muy bajo valor agregado (en el caso de Goya el tabaco). Por otro, los chicos más talentosos que cada año terminan allí la escuela secundaria y serían los ideales para transformar esa realidad, normalmente emigran a ciudades más grandes para cursar sus carreras terciarias o universitarias. Muchos de ellos, en general los más destacados, ya no regresan.

Otro año más y van…

Hoy es mi cumpleaños (otra vez!)… Ya quedaron atrás los 40 y sigo sumando.

En mi primer cumpleaños con blog, en 2008, elegí como regalo de cumpleaños para mis lectores compartir una de las poesías que más me gusta y cuyo contenido además es muy relevante al tema porque trata sobre el paso del tiempo. Como el tiempo ha pasado y el blog actualmente lo lee mucha gente nueva, hoy quiero volver a compartir con ustedes el mismo poema.
Los últimos cuatro versos son increíbles y me siguen emocionando cada vez que los leo. Una manera excelente de decir cómo todo cambia y a la vez nada lo hace.

Los feriados, los puentes y la cultura del laburo

Con este post seguramente me voy a ganar unos cuántos enemigos… Pero la verdad es que, si bien los disfruto cuando tocan, no me cierra para nada la proliferación de feriados que viene teniendo la Argentina, y mucho menos el agregado de “días puente”.
En las etapas tempranas de Officenet, cada año teníamos que decidir si trabajar o no medio día el 24 y el 31 de diciembre. Y yo siempre opté por que la empresa trabaje. Esos días se vendía muy poco, sí. No era cuestión de que convenga abrir. Era un tema de cultura del trabajo, de transmitir que siendo una empresa muy joven necesitábamos dejar todo en la cancha si es que algún día seríamos grandes. Si se vendía poco, ese día era una gran oportunidad para hacer cosas que uno nunca tenía tiempo de hacer en la vorágine cotidiana. Por ejemplo, que cada uno ordenara su escritorio.

Aborto: ¿para todos o para pocos?

En general en todos los temas de política pública que generan fuerte controversia con los sectores más conservadores de la sociedad yo suelo tener posiciones abiertas y “progres”. Por ejemplo, celebré cuando se aprobó el matrimonio igualitario. Pero de todas las cuestiones de este tipo el aborto ha sido siempre la que me resulta más delicada y difícil a la hora de definir una postura personal.

Por eso, vengo siguiendo con interés las discusiones recientes sobre el tema y trabajando mis contradicciones internas para tratar de pasar algo en limpio. Y acá quiero compartir con ustedes mis pensamientos al respecto.

Empiezo por el final: pese a que quedan todavía en mí algunas ambigüedades e incomodidades, creo que la posibilidad de abortar debería ser legal. Y sustento esa convicción en tres razones distintas:

Volver al futuro

Este es un año electoral. Por esa razón, hace dos semanas publiqué un primer post sobre política, en ese caso el post invitado de Raquel Alvarez sobre su vínculo emocional con el Kirchnerismo. Allí invité a que otros que quisieran expresar ideas diferentes escribieran también para enriquecer la discusión con visiones distintas.

El primero en recoger el guante fue Miguel Braun. Yo conozco a Miguel hace más de 20 años y es, sin lugar a dudas, una de las mentes más brillantes que conozco. Doctorado en Economía en Harvard, es docente de diversas materias en numerosas universidades y fue uno de los fundadores de CIPPEC, el “think tank” de políticas públicas más importante de Argentina. Actualmente se desempeña como director ejecutivo de la Fundación Pensar.

A corazón abierto

Mientras sigo escribiendo poco por mi foco en la búsqueda de capital para Restorando y en el armado del próximo TEDxRíodelaPlata, quiero hoy compartir con ustedes un brillante post invitado de Raquel Álvarez.

Conocí a Raquel trabajando en Officenet, pero la realidad es que recién supe realmente la clase de persona que era a partir de sus comentarios en el blog. En varios de los posts más polémicos donde se armaron acaloradas discusiones sobre política argentina, Raquel puso su cabeza y su corazón para argumentar por qué cree en el proyecto oficialista. No lo hizo bajo el estereotipo del ultra-K ni de manera acrítica: Raquel es demasiado sensible e inteligente para eso. Quizá lo más interesante de este análisis es que comparte su experiencia con calidez y sin tratar de convencer a nadie de nada.

Finalmente, una aclaración. Yo le pedí a Raquel que escriba un post invitado hace muchos meses. Ella me lo mandó a mediados de Julio, pocos días después del contundente triunfo de Macri en la ciudad de Buenos Aires y mucho antes de las elecciones primarias. Yo quise esperar a publicarlo a que pasaran esas dos elecciones para despegar la nota de la coyuntura electoral inmediata, sin imaginar el vuelco político que se produciría en poco más de un mes. Por eso, es importante aclarar que esta nota no fue escrita ni debe ser leída como producto de la euforia del impactante resultado de los comicios recientes.

Si durante este período pre-electoral alguien quiere escribir un post invitado argumentando otras posturas con el mismo estilo analítico y sin fundamentalismo, por favor mándenme un mail y habrá espacio para que lo hagan.

Ahora sí, los dejo con Raquel Alvarez… Dadas las apasionadas posiciones que despierta el tema, espero que la discusión en comentarios acompañe el mismo espíritu constructivo y carente de fanatismo de todas las intervenciones de Raquel en Riesgo y Recompensa.

La mentira como herramienta de manipulación política

Hay actos que son ilegales. Y otros que son antiéticos. Los primeros no se hacen, porque hacerlos transgrede una norma y ello conlleva un castigo. Las razones para no cometer los segundos son menos claras. Que actuar antiéticamente tenga o no consecuencias depende únicamente de la censura y la desaprobación de los demás frente a esos actos.

En sociedades como la Argentina, donde la piolada es generalmente más apreciada que la ética, esa condena en muchos casos hace tiempo no existe. Y cruzar la delgada línea de actuar antiéticamente no genera problemas o hasta es celebrado. Eso fue llevando a que, por acumulación de casos, vayamos perdiendo la sensibilidad y veamos como naturales y aceptables cosas que claramente no lo son. Hoy quiero hablar de una de ellas.

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