Un problema ¿difícil?

smoking gun

Hace mucho rato que no hacemos un poco de gimnasia cerebral. Así que hoy quiero proponerles un problema. Como se me habían pasado un par de meses sin invitarlos a ejercitar las neuronas, recordé un problema sobre tiradores que hasta acá no había publicado porque me parecía muy difícil y pensé que tal vez, dado el “atraso”, tal vez podría ser ese. Pero algo salió mal…

Déjenme que les explique.

Cuestiones de vida y muerte

Life after death

Escena 1:

El otro día los devenires de internet me llevaron a descubrir un blog muy interesante. Allí encontré una historia que me resultó impactante y que quiero contar muy resumidamente acá.

La vida de Elena Desserich era la de cualquier niña normal de 5 años. Esto es, hasta que fue diagnosticada a esa temprana edad con una variedad terminal de cáncer cerebral que le daba una expectativa de vida de apenas 135 días. Después de unos días de mantenerlo en secreto, sus padres decidieron contarñe a la pequeña sobre su enfermedad y su pronóstico.

Desde ese momento, Elena empezó intentar vivir una vida entera en poco más de cuatro meses. Armó una lista de deseos e intentó hacer aquellas cosas que soñaba. Pero de a poco el avance de su enfermedad iba limitando más y más su capacidad para moverse. Desde aquí cito el post de Kurioso:

“Con el paso del tiempo iba perdiendo sensibilidad y movilidad en distintas partes de su cuerpo, incluido el habla, con lo que las actividades más físicas de su lista de deseos pasaban a un segundo plano. Sus manos fueron las últimas en desobedecer a su maltrecho cerebro; por lo que entonces se dedicó a pintar, a pintar,… y a escribir. Su pasión fue siempre alentada por sus padres.

Elena jugó a ser inmortal para su familia, dibujando y escribiendo cartas para su hermana pequeña, Gracie y así jugar a ser la sempiterna mayor. Todo ello meditado en la soledad del enfermo que se sabe terminal. Jugando a construir un baúl de emociones futuras para velar por el cariño eterno de su familia. Sabía cómo tenía que vivir y quería dejarlo claro.
Los últimos nueve meses de vida (al final sobrevivió 255 días) los dedicó a buscar los escondites perfectos para sus mensajes personales.
Para su padre en un antiguo maletín; para su madre en un bolsillo perdido de su mochila favorita… para su hermana en rincones del cuarto de juegos. Pero también buscó escondrijos insospechados para que el ‘diálogo’ fuera sorprendente: fondos de plato de la olvidada vajilla china, páginas de libros abandonados en la biblioteca, una carátula de un CD obsoleto, etc…

Gimnasia mental: Las tres puertas

Tres puertas

Después de dejar las neuronas en remojo durante enero y febrero por el verano, vuelven los acertijos para ir despabilando las neuronas en el comienzo del año laboral.

Esta vez, con un enigma de enunciado sencillo pero cuya respuesta contraría la intuición. Se trata de un problema muy famoso, conocido normalmente como “el problema de Monty Hall“, que era el conductor del famoso programa de entretenimientos americano “Let’s make a deal”.

Este problema, a su vez, es derivado de un acertijo llamado “Los tres prisioneros”, creado por el gran matemático Martin Gardner en 1959 y está incluido en muchos libros, incluyendo el tomo uno de “Matemática, ¿Estás ahí?” de Adrián Paenza.

Notas sueltas sobre mi viaje al Super Bowl

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Con algunas semanas de demora, pero acá van mis comentarios sobre mi viaje al Super Bowl XLIV, en Miami el mes pasado.

Traté de twittear mucho en el momento para los que quisieran ir siguiendo “en vivo” la experiencia y también de sacar muchas fotos y filmar. Pero documentando con imágenes soy bastante peor que con palabras (imagínense) así que voy a tratar de hilar ambas cosas acá.

Voy a tratar de hacerlo de una manera que resulte interesante tanto para el amante del Football Americano como para quien jamás lo vio, enfocándome más en las “notas de color” alrededor del partido que en el juego mismo. Veremos qué sale.

El incomprensible encanto de ser argentino

Fuerza de atraccion

Cualquiera que venga leyendo este blog desde hace un tiempo sabe que yo soy extremadamente crítico de la Argentina. He despotricado, entre otras cosas, sobre el egoísmo de sus clases dirigenciales, el oportunismo miope de nuestras políticas públicas, el premio sistemático a los que quiebran las normas, la falta de integridad de la clase política y la tolerancia de los argentinos con la corrupción.

Me doy cuenta de que nunca, en este año y medio, escribí nada bueno sobre la Argentina… y no es casualidad. Mis sentimientos hacia el país están dominados por el desencanto y la bronca. Sin embargo, y por razones que no alcanzo a comprender, ser argentino tiene un incomprensible encanto que espero este post nos ayude a tratar de entender.

Los nuevos miedos de los chicos (y de los papás!)

Miedos

Hace justo un año escribí un post de cuatro escenas hablando sobre el gran desafío que es ser padres hoy en día. Si tienen hijos y no lo vieron en su momento los invito a que lo vean antes de seguir leyendo.

Hoy la pregunta es la contraria… ¿cuán grande es el desafío de ser hijo hoy?

Mi hijo del medio viene teniendo cada tanto períodos de miedo, en los que no le gusta quedarse solo en un ambiente de la casa y se pone más apegado a nosotros.

Hace unos seis meses mi esposa le preguntó qué cosas le daban miedo. En mi infancia la respuesta podría haber sido “al hombre de la bolsa” o “al cuco”. Mi hijo respondió que le tenía miedo “a los monstruos, a la fiebre porcina y a la gripe A”. A nosotros en ese momento nos sorprendió que a los cinco años fueran esas sus preocupaciones.

Hace un par de semanas andaba asustado de nuevo y mi esposa volvió a preguntarle y su respuesta fue mucho más sorprendente. Esta vez dijo muy serio que le temía “a los  monstruos, a los vampiros… y a la esposa de Tiger Woods” (!!!).

¿Carpe Diem? Viviendo cada día como si no fuera el último

carpe diem

Hace unas semanas, Ángel “Java” López me dedicó via Twitter un post llamado “Carpe Diem, aprovecha y goza el día”, donde él discute la célebre escena de Robin Williams en “La sociedad de los poetas muertos” en que el profesor les recuerda a los alumnos que nuestra vida es breve y les enseña a “disfrutar el día” (en español, acá). (Nota: si hay alguien TAN joven que no ha visto la película, le recomiendo que deje ya mismo lo que sea que esté haciendo, se vaya a un videoclub y la vea hoy mismo!)

En ésta época del año en que la mayoría estamos haciendo balance y tomándonos unos minutos para repensar nuestors rumbos, quiero dedicar un post a discutir la idea de “aprovechar el día” y su versión hermana, “vivir cada día como si fuera el último”.

Aquí voy a argumentar la postura opuesta a la del post de Ángel y del “Profesor Keating”. Lo hago, no con el ánimo de polemizar, sino de promover una discusión filosófica sobre cómo vivir los días que nos quedan de una manera provechosa y gratificante.

Lo que estás necesitando para emborracharte sin culpa!

brindis

No quiero alarmarlos en medio de la temporada alta de brindis pero las investigaciones muestran que el consumo de alcohol deteriora las neuronas. Así que para que esta noche puedan despedir el año bebiendo sin culpa, qué mejor que hacer un poco de “gimnasia neuronal” con las que nos quedan sanas! 🙂

De paso aprovecho para desearles un muy feliz 2010 y les dejo este enigma para que resuelvan solos, amenicen la mesa de la cena de fin de año o impresionen a alguna chica/chico nerd si después del brindis salen de “rotation”…

El de este mes se llama “La edad de las hijas”. Es del estilo de los problemas en los que “parece que falta información”, que, como alguna vez dije, son los que más me gustan. Si quieren ver los acertijos anteriores pueden verlos acá o mirar la lista al final del post.

El enunciado es como sigue:

Sacando a tu startup de su zona de confort

Parachute

Siguiendo con la serie de posts invitados a los más discutidores, regresa a Riesgo y Recompensa Gabriel Castro Aguilera.

Cuando yo empecé a escribir este blog tenía la expectativa de que otras personas se sumen a esta búsqueda de “salir de la zona de confort”. Pero no imaginaba inspirar experiencias como la que Gabriel vivió en su empresa en Uruguay. ¡Estoy muy impresionado! Me pregunto si otras empresas se animarán a seguir el ejemplo de Gabriel, buscando sacarse a sí mismas de su zona de confort.

Dejo que sea él quien les cuente la experiencia.

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En mi compañia somos fanáticos del management innovador. Y también estamos convencidos de lo perniciosa que la “zona de confort” puede llegar a ser para las organizaciones humanas. Fue impulsados por estas motivaciones que, junto a indios, mandos medios y socios de nuestra pequeña startup, decidimos que cambiaríamos nuestras cabezas. Para ello, diseñamos unas dinámicas experimentales in-company basadas en “el método” y en el contenido de Riesgo y Recompensa.

La meta era ambiciosa: revolucionar nuestra empresa, que pese a haber existido apenas unos pocos meses se veía ya amenazada por la abulia y la desidia propia de los confortables crónicos.

Yo soy escéptico, así que no quería que la gente termine perdiendo el tiempo con otra sanata rompeparadigmas. Pero cómo me equivoqué… realmente me dió vuelta la cabeza, me llevó más allá de mi “zona de comfort”, a un estado donde el riesgo y el cambio se volvieron íntimos productivos.

Tocando la cima del mundo

Everest

La semana pasada dediqué un día entero a pasarlo en “el paraíso”: gracias a la ayuda de Luciano Tourn pude recorrer casi todas las áreas del legendario Media Lab de MIT, guiados por el profesor Joost Bonsen.

¡La experiencia fue absolutamente increíble, tan así que no sé bien cómo compartirla en palabras en el blog!

Pero mientras busco la manera, quiero contarles otra cosa: la historia de una persona extraordinaria que conocí hace unos años y me resultó profundamente inspiradora.

Recorriendo el Media Lab, uno de los laboratorios que vimos es el de Biomechatronics del profesor Hugh Herr, que se especializa en el desarrollo de una nueva generación de prótesis bio-híbridas “inteligentes”, capaces de mejorar la vida de personas amputadas y discapacitadas. Su trabajo también es un primer paso en la dirección de las ideas de Ray Kurzweil de avanzar en la unión de seres biológicos y máquinas, dado que sus prótesis pueden incluso darle a alguien sano más de lo que le brindan sus extremidades “naturales”. En 1982, escalando una montaña, Hugh fue sorprendido por una tormenta, estuvo tres días hasta ser rescatado y perdió sus dos piernas de la rodilla para abajo a causa de congelamiento.

Pero, aún cuando él es también una persona extraordinaria, no es sólo de Hugh que quiero hablarles hoy.

Ya está disponible mi nuevo libro "Guía para sobrevivir al presente" Quiero ver dónde comprarlo