Los autos autónomos y la ética en algoritmos

Un tren circula a alta velocidad por una vía. Todavía está a cierta distancia del lugar donde estás y ves que más adelante hay 5 personas reparando la vía. No tenés manera de avisarle al maquinista ni a los obreros del inminente peligro, pero delante tuyo hay una palanca que permite desviar el tren a una vía alternativa en la que está trabajando una sola persona. Solo hay 10 segundos para tomar una decisión. ¿Usarías el mecanismo para salvar a cinco pero activamente condenar a uno? ¿O dejarías que mueran más personas pero sin tener responsabilidad activa en esas muertes?

Accidentes: medir para prevenir

En Argentina cada día mueren dos personas como resultado de hechos vinculados a la inseguridad y es el tema que más preocupa a muchas personas. En ese mismo período, una epidemia silenciosa se cobra 10 veces más vidas: más de 20 personas fallecen en promedio diariamente por accidentes de tránsito. No obstante, tememos mucho más a morir asesinados que como resultado de la impericia al volante propia o ajena, y este tema difícilmente sea mencionado entre las preocupaciones principales de la gente.

Cambiar para sobrevivir

La resistencia al cambio no es un defecto. Es una parte esencial de lo que somos. Es resultado de la evolución natural y por ende se forjó decenas de miles de años atrás. En aquel momento, nuestros ancestros habitaban en las planicies de África, en un mundo donde los premios y castigos eran estables. Si salías un día de tu cueva, tomabas un sendero, te topabas repentinamente con un león y tenías la suerte de salir con vida, no ibas más hacia ese lado, porque allí estaba el león. Si, por el contrario, al día siguiente otro sendero te conducía a un valle lleno de frutos nutritivos, de ahí en más repetías esa conducta eficaz con regularidad.

Es decir: cuando encontrabas una receta que funcionaba bien para sobrevivir, los individuos más propensos a adoptar esas fórmulas se adaptaban mejor al medio y dejaban más descendencia. A la larga, la inercia a repetir lo que funciona se convirtió entonces en un aspecto crucial de nuestro linaje como especie. Ese aprendizaje quedó grabado en nuestro cerebro en la forma de un sesgo cognitivo, una conducta que opera afectando nuestra manera de leer la realidad y de tomar decisiones sin que siquiera seamos conscientes de ello. Parafraseando al economista británico John Kenneth Galbraith, enfrentados a la disyuntiva entre cambiar de idea o buscar pruebas de que no hace falta hacerlo, la mayoría elegimos demostrar que el cambio es innecesario.

Los trabajos del futuro

Imaginate que recibís una carta anunciándote que vas a competir en los próximos Juegos Olímpicos. ¡Ya está! Tenés tu lugar asegurado en Tokio 2020. Pero hay una salvedad: no se sabe aún en qué disciplina te tocará competir. Eso se decidirá en un sorteo el día anterior al comienzo de los Juegos y puede tocarte cualquier alternativa: sea tiro al plato, levantamiento de pesas, maratón, lucha grecorromana o clavado desde un trampolín. ¿Cómo te prepararías para esa competencia?

 

Ese es el desafío que enfrentamos hoy todos con respecto a los trabajos del futuro.

Una mente mejorable

Consideramos la mente humana como algo maravilloso. Y en verdad hace cosas increíbles: es capaz de concebir una Sinfonía como la Novena de Beethoven, la teoría de la relatividad, la jugada del gol a los ingleses… Pero también falla. Falla de manera sistemática y en aspectos que no son menores para nuestra vida. Un caso muy claro es el de las ilusiones ópticas: nos muestran una imagen de líneas que son iguales pero, por alguna razón, nuestra mente ve a una de ellas más larga que la otra. Nos explican que son iguales, nos las miden, nos cuentan por qué las vemos de diferente longitud. Luego de todo eso volvemos a observar… y vemos una más larga que la otra.

Veinte años no es nada…

“Sentir / que es un soplo la vida / que veinte años no es nada”…

…nos decían Gardel y Le Pera en esa joya del tango que es “Volver”. Y parece que alguna razón tenían, porque siento que fue ayer que nació Officenet y sin embargo hoy se cumplen 20 años de ese 21 de mayo de 1997 en que ese sueño que comenzó como una loca idea en mi cabeza y la de Andy comenzó a ser una (¡no menos loca!) realidad.

Con Andy teníamos solo 25 años cuando empezamos a trabajar en crear Officenet. Éramos un par de chicos con una ingenuidad enorme, rasgo que ayudó mucho a que nos atreviéramos a desafiar dogmas y apuntar absurdamente alto. También teníamos una inexperiencia absoluta, lo que nos obligó a encarar cada nuevo desafío con una mezcla de humildad y ganas de aprender que también resultó clave. Finalmente, teníamos un hambre voraz: una vocación casi infinita de dejar la vida en la cancha para concretar aquello que soñábamos.

Hay un momento que recuerdo especialmente y que quizás fue el más lindo de mi vida como emprendedor:

“Tu emprendimiento funciona cuando sos el peor jefe con vos mismo”

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Hace un par de meses me hicieron una entrevista en la revista Apertura. Salió durante el verano y tuvo mucha repercusión en ese momento en las redes sociales. La reproduzco ahora en el blog por si no la vieron en su momento y les interesa leerla. ¡Espero que les guste!

El futuro del trabajo, mi presentación en el Coloquio de IDEA

IDEA baja

Hace un par de meses me invitaron a dar una charla en el Coloquio de IDEA, el evento empresarial más importante de la Argentina. Allí se reúnen los principales ejecutivos y dirigentes de las mayores compañías del país y multinacionales.

El tema que me propusieron para mi conferencia era super interesante: “El futuro del trabajo”. Y yo no podía dejar pasar la oportunidad de estar en un lugar tan influyente sin ser un poco provocador y patear el hormiguero. Toqué temas como el impacto del reeemplazo de trabajo humano por robots y algoritmos, cómo estamos respondiendo a eso, qué carreras convendría estudiar y algunas ideas locas para hacer frente a este nuevo contexto.

La revancha de los tímidos

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En la columna que comparto con Gerry Garbulsky en el programa radial Basta de todo decidimos investigar un tema que conocíamos bien y del que, a la vez, sabíamos muy poco: la timidez. Lo conocíamos porque ambos siempre nos consideramos tímidos. Sabíamos poco porque, como le sucede a la mayoría, vivimos nuestra timidez como un defecto que es preferible esconder.

Muchas veces, como parte de la preparación, hacemos encuestas que añaden color al material. Esta vez, sin embargo, los resultados transformaron por completo nuestra perspectiva. Descubrimos que la timidez no sólo no es rara, sino que más de la mitad de las personas se consideran tímidas.

El constructor del futuro

Para la mayoría de nosotros, la llegada del futuro es mera cuestión de tiempo. Nos vamos a dormir hoy y nos despertamos mañana. Y de a poco, en esa sucesión de anocheceres y amaneceres, vamos viendo al mundo transformarse.

Quienes ya habían nacido a comienzos de los 60 seguramente recuerden el momento en que el primer televisor llegó a sus vidas. Hubo un antes y un después de ese día. Y como ese, vivimos como espectadores privilegiados muchos otros puntos de inflexión en los que algo cambió para siempre.

Ya está disponible mi nuevo libro "Pasaje al Futuro" Quiero ver dónde comprarlo