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La Agenda Pública del Bicentenario: entrevista sobre el rol del Estado y los empresarios en la construcción de la Argentina futura

23-04-2010

Bicentenario

Cuentan quienes lo vivieron que en 1910 los festejos del Centenario de la Argentina fueron impresionantes. En aquel momento, una Argentina que se sentía potencia mundial inauguró grandes íconos como el Teatro Colón, el Congreso de la Nación y muchos monumentos. Se organizaron numerosas exposiciones para mostrar la opulencia de ese país pujante y en crecimiento. Quizá el aspecto más sombrío de los festejos es que ocurrieron en un clima de muy elevada conflictividad social, por la inequitativa distribución de la prosperidad generada.

Hace algunos años se venía viviendo con expectativa el festejo del Bicentenario. Esta vez, ya no como oportunidad de mostrar al mundo nuestra grandeza, sino mas bien como un ejercicio introspectivo para entender el por qué de nuestra involución de las últimas décadas. Enmarcados en un contexto ya sin la euforia del progreso pero con la misma conflictividad e inequidad social, para mí esta era una gran oportunidad para empezar a plantearnos hacia dónde queremos ir como nación en nuestro tercer siglo de existencia.

A escasos 30 días del 25 de mayo de 2010, cuesta creer cuán desapercibido viene pasando este hito. El Pabellón del Bicentenario, uno de los pocos emblemas de esta celebración y producto de un largo concurso arquitectónico, fue, sin pena ni gloria, desmantelado hace un par de semanas, dos meses antes de lo previsto y 45 días antes del día de festejo.

Por eso, me resultó muy interesante lo que propuso hacer la fundación CIPPEC. En su cena anual, que tuvo lugar hace 10 días, presentó la Agenda pública del Bicentenario. Un pequeño libro para el que entrevistó a varios de los más importantes políticos del país, incluyendo entre otros a Binner, Das Neves,  De Narváez, Duhalde, Macri, Sanz, Sabbatella y Stolbizer. A pensadores y académicos  como Lucas Llach, Martín Bohmer, Manuel Garrido y Rodolfo Terragno. Y a algunos emprendedores y empresarios como Marcos Galperín, Gustavo Grobocopatel y Gustavo Lopetegui.

Para esa sección me entrevistaron también a mí. Y aunque no me terminaron de convencer del todo mis respuestas, ya que mi visión es esencialmente coyuntural, me pareció que podía ser interesante compartirla acá, tanto para difundir el trabajo de CIPPEC como para aportar mi granito de arena a que este Bicentenario sea la oportunidad de empezar a preguntarnos cuál es nuestro proyecto colectivo como Nación.

Espero que les resulte interesante.

–¿Qué políticas de largo plazo debería impulsar el país para avanzar en un camino de desarrollo sostenido?

–Lo más importante de todo es encontrar una identidad, saber qué querés ser. Encontrar nuestra posición en el mundo de las naciones y tener un plan estratégico, que probablemente sea algo para los próximos 25 años. Los países que han pegado el salto importante, que han pasado de ser un país tercermundista a realmente progresar económica y socialmente, lo han hecho con una idea concreta de qué quieren construir como país.
Quizás, esa falta de un proyecto nacional definido es lo que deja librado el resultado al tironeo de muchas personas que quieren ir para lugares disímiles.

–¿Qué aportes puede hacer el mundo empresario al debate sobre el futuro de la Argentina?

–Para mí el mejor mundo es aquel en el que el empresario no molesta al Estado y el Estado no molesta al empresariado, pero obviamente todo proyecto de desarrollo tiene un componente de crecimiento y un componente distributivo. El rol de los empresarios es generar riqueza, y el rol del Estado es asegurarse de que esa riqueza contribuya al bienestar de todos los ciudadanos. Los empresarios tienen que estar enfocados en la generación de riqueza que produzca crecimiento. No es tan sencillo porque es una cuestión de valores: para el empresario el mejor negocio es el lobby, pero si la única meta es maximizar las ganancias individuales, eso se lleva a las patadas con el crecimiento del país.

–Como empresario, ¿le gustaría tener más o menos relación con el Gobierno?

–Cuanta menos mejor, con cualquier gobierno. En los 13 años de Officenet pasaron cuatro presidentes y nunca tuvimos ningún tipo de relación, acercamiento o contacto con ninguno. Lo más cerca que yo estuve de eso es estar en el Consejo Asesor de Prosperar, tratando de atraer inversiones al país.
Tuve como compañero de banco en el secundario a un ministro de Economía y no quise tener ningún tipo de contacto con él durante el tiempo que estuvo en su cargo.

–¿Qué oportunidades de inversión ve en su sector en la Argentina?

–Si consideramos a Officenet como una empresa de retail o e-commerce, básicamente el retail en la Argentina sigue estando en un estado embrionario. Trece años atrás, Officenet identificó la oportunidad de que una gran cantidad de productos, como los insumos para oficinas, se vendía en la Argentina de una manera mucho más rudimentaria que en otros lugares del mundo. Todavía quedan decenas de aspectos del retail para «aggiornar», tanto desde los locales físicos como del e-commerce. En la Argentina prácticamente no hay todavía una compañía que venda por internet, que no sea Mercado Libre, que lo hace como intermediación. La compañía que más vende por internet en la Argentina somos probablemente nosotros, y eso no tiene sentido, porque tenemos una categoría de producto muy acotada. Así que quedan infinitas oportunidades para emprender.

–¿Qué desafíos encuentra para realizar esas oportunidades?

-Al final del día, crear una compañía y montar un negocio se basa en crear un plan que supone un determinado contexto y una determinada situación competitiva. Cuando esas condiciones cambian drásticamente, lo que era una idea genial puede terminar siendo una idea pésima y viceversa.
Ya existe bastante incertidumbre en el proceso emprendedor en sí como para agregarle imprevisibilidad en el contexto económico o regulatorio.
Eso obliga a hacer una de tres cosas: mantenerte afuera del juego y no hacer nada, meterte en el juego pero estar constantemente tratando de incidir a través del lobby o, la número tres, que es la que hicimos nosotros: meterse en el juego y encomendarse a que las cosas salgan bien, manteniéndose al margen de toda incidencia política.

–¿Qué políticas concretas favorecerían la inversión y la creación de empleo en el sector y en el país?

–Lo más trascendente que le falta a la Argentina es valorizar el rol del empresario. Eso tiene dos componentes: uno es apreciación social del valor de la actividad empresaria, y otro la necesidad de los empresario de estar a la altura de ser valorados.
La mala ponderación que los empresarios tienen en el país, en muchos de los casos, está bien ganada. Si uno compara, en otras sociedades, los empresarios que hacen las cosas bien son personas muy apreciadas y valoradas socialmente. Si uno en la Argentina le pregunta a la gente a qué empresarios admira, te miran con cara de “de qué me estás hablando?”.

–¿Cuál sería el rol del Estado más adecuado para favorecer el desarrollo?

–Para mí, el rol del Estado es definir reglas del juego coherentes que permitan a cada uno hacer bien su trabajo y, a través de las diferentes herramientas de política económica, repartir la riqueza que se genera de una manera que todo el mundo tenga acceso a las necesidades mínimas para tener una buena vida. No debiera ser proveedor de otras cosas más que de salud, educación, justicia, los servicios públicos básicos. Cuando el Estado ha hecho el intento de operar compañías y meterse en industrias, en general ese trabajo es mejor hecho por empresarios con reglas del juego pautadas por el Estado que aseguren que, en todo caso, en industrias clave, el interés del país esté contemplado.
Ayudaría que cada mundo entendiera mejor al otro. Sería bueno tener más empresarios interesados en contribuir a nuestro proyecto de Nación y más políticos que valoren la actividad empresaria.

Entrevista: Dolores Arrieta
Foto: blmurch

17 Comentarios

  1. Definir un rumbo a largo plazo para el pais es imprescindible; hasta ahora no lo logramos, lo peor es que ni siquiera nos sentamos a pensar y menos a debatir. Tal vez este equivocada o mal informada, ojala fuera asi.
    Saludos.

  2. En este país «…valorizar el rol del empresario» parece ciencia ficción o parte de una frase de La Rebelión de Atlas. Es una pena, yo comparto esa idea (y no soy empresario), pero no creo que mucha gente piense de esta manera.

    No veo forma de que un pais salga adelante si quienes son capaces de generar valor donde no lo había, son atacados como si fueran ladrones de bancos y aunque puede que una parte del empresariado argentino merezca estar en esta categoría, la generalización es muy nociva por que en ellos esta la capacidad de generación de empleo para el resto.

  3. Santi, antes que nada te felicito. Estos posts son de los mejores (o al menos los que me gustan). Si en tu experiencia en ON nunca tuvieron relación con el estado, yo me pregunto si lo que actualmente están impulsando para el sector tecnológico créditos blandos, acceso a «capital», un «distrito», etc. es un intento de proyectar el futuro o no. Me parece que pensar en el largo plazo y en un modelo de país es intentar la cohesión público/privada necesaria para tirar del carro hacia el mismo lado e ir en busca de esa famosa «identidad» que aún desconocemos lamentablemente.
    La atracción de capitales extranjeros me parece muy buena y seguro tu lucha habrá sido por mostrar que aquí pueden invertir, que hay talento y posibilidades. Sin embargo creo que la llegada de capitales de diversos países con intereses diferentes pudo haber deteriorado la mirada hacia un mismo horizonte y haber contribuido quizá a la pérdida de esa identidad porque las empresas se alinean y responden de otras formas.
    Y algo más, creo que desde ambos sectores aún falta la mirada de la calle, de la gente, la mirada en el barro, de aquellos que la luchan día a día.

  4. Soy uruguayo. Me sorprende mucho lo que pasa con Argentina. Creo que están hechos con la misma receta que nosotros, la misma gente…

    Pero multiplicados por diez, o sea, son enormes, en población y en territorio. No entiendo cómo pero todos los días parece que hay un partido, entre lo justo y las mafias. Algunos días parece que gana lo justo, otros días parece que ganaron las mafias. En el mundo se habla mucho del BRIC, bueno, se debería de hablar del ABRIC, por que si a Brasil le va bien, a ustedes les tendría que ir fenómeno, o no?

    Despierten, miren que aquí no se están haciendo bien las cosas, ni en educación, ni en desarrollo de High end Techs, ni en muchos campos, sólo se está empezando a entender que hay cosas que seguro, bien seguro, no hay que hacer, y muuuuuuuy despacio, la sociedad lo va entendiendo, pero miren que no somos ningún ejemplo.

  5. Santi, me resulta raro que no hayas nombrado el emprendimiento como fuente de crecimiento. Hablaste mucho del empresario y de grandes oportundades para emprender.

    ¿No ves positiva la generalizacion del entrepreneurship y el emprendimiento por interés? me refiero por un lado a «entrepreneurship v.s. grandes multinacionales» y por el otro a no solo ir por la guita sino por lo que a uno le apasiona.

  6. Santi ,te felicito,que bueno ,claro sencillo,gracias por tu tiempo y capacidad para ayudarnos a pensar,no sabía de los festejos de 1910, ahora trataré de aprender,éste tema,me hizo pensar el pregunta de jaime Lerner alguién pensó como se construye una ciudad? como nadie levantó la mano creo que no nos preguntamos nunca,creo que nos das la oportunidad de pensar,de ver para atrás y de proyectarnos,tengo la esperanza de una Argentina mejor mostrás tu generosidad en compartir tus conocimientos y los de los demás que nos vas presentando. Como festejo del Bicentenario desearía que volvieramos en todos los lugares a recordar el Preambulo de la CONSTITUCION NACIONAL dice simplemente CONSTITUIR LA UNION NACIONAL,AFIANZAR LA JUSTICIA,CONSOLIDAR LA PAZ INTERIOR,PROVEER A LA DEFENSA COMÚN, PROMOVER EL BIENESTAR GENERAL,Y ASEGURAR LOS BENEFICIOS DE LA LIBERTAD PARA NOSOTROS, PARA NUESTRA POSTERIDAD Y PARA TODOS LOS HOMBRES DEL MUNDO QUE QUIERAN HABITAR EL SUELO ARGENTINO, creo que sigue siendo muy actualizado que es lo que necesitamos,hombres de buena voluntad.

  7. Muy interesante la entrevista. Me gustaría debatir sobre una de las respuestas que trata sobre la valorazación de los empresarios en Argentina. Creo los medios, que justo hoy estan en el eje del debate, han contribuído a esta idea de demonizar a los empresarios y que el emprendedor exitoso «algo hizo por afuera» para que le vaya bien. Un ejemplo claro es Gustavo Grobocopatel que nunca tuvo ¨buena prensa¨, y representa en mi opinión personal, uno de los empresarios más comprometidos con el país.

  8. Hola a todos, gracias Santi por generar un espacio constructivo, donde podamos cambiar ideas y generar debates que aporten una mirada plural de la realidad que vivimos como pais y como parte de la humanidad como un todo.

    Al respecto de la valorización, yo creo que lo que se debe valorizar es al ciudadano, al argentino, no importa si es empresario o albañil, todos contribuyen y deberian ser respetados. Despues claro, vendran los reconocimientos por desempeño y aporte al desarrollo del bien comun que tenemos, Argentina.

    Yo entiendo que nuestro problema es estructural y probablemente fundacional. Digo esto porque como escribieron arriba el primer problema que tenemos es que en todos los ordenes hemos olvidado nuestra carta fundacional, la constitución, donde lo que debe privar es el bien comun y no el personal y donde nuestros derechos terminan donde comienza el de los demás, no estamos consiguiendo encontrar nuestros limites, ciegos por un individualismo tipo «salvese quien pueda», que fue un poco impuesto pero aceptado mansamente por la generalidad de las personas.

    Es claro que existe una responsabilidad mayor en los que tienen posiciones de lideranza y que tuvieron la posibilidad de avanzar mas en su educación, pero el pueblo como un todo ha aceptado esta realidad y mira hacia el poder diciendo «los politicos son todos ladrones», olvidandose que los politicos no son extraterrestres, son nuestros vecinos, son parte de nuestra sociedad y si hacen lo que hacen es porque nosotros los dejamos, votando por el menos peor o no comprometiendose con acciones sociales en nuestro entorno que generen lideranzas politicas mas sanas, sin necesidad de «transas» para ganar una elección.

    Pero yendo directamente al asunto, despues de opinar sobre el entorno, el camino para mi es este, sistematizar la unión de gente que quiere un pais mejor, promoviendo encuentros donde se definan estudios de situación, planificación y acción para un proyecto de pais. Yo creo que una vez hecho esto hay que actuar en varias lineas paralelas entre las que destaco la educación y el desarrolo de agregación de valor, atraves del apoyo al cooperativismo y pymes que consigan materializar las potencialidades. Pero lo primero son los chicos, foco total en la educación, es ahi donde el proyecto de pais tiene que ser instalado e internalizado, solo asi tendremos en un tiempo considerable una sociedad mas parecida con la que queremos.

    Siempre decimos que trabajamos para dejarles a nuestros chicos un mundo mejor, si esto es asi, hagamos cada uno de nosostros nuestra parte, focando en ellos, porque ellos seran los dirigentes del futuro, la Argentina será lo que ellos decidan y lo harán con la base y estructura mental que les dejemos y sobre todo con el EJEMPLO de vida que les mostramos.

    El dia que decidas dar ese paso adelante Santi, conta conmigo y por lo que leo con varios mas de este blog.

    ABRAZO

  9. Me parece muy copado tu aporte, aunque tengo cosas en las que no estoy de acuerdo.
    Igual tengo muchas opiniones que tengo que definir sobre estos temas tan complejos antes de salir a emitirlas.
    Me quedo con mucho, de todos modos.

  10. +1 para el concepto general que exponés de cuáles son los roles del estado y el sector privado.
    También me parece fundamental definir cuál es el rol de nuestro país en el mundo y sinceramente no creo que tengamos que pensarlo mucho: tenemos todas las armas para ser proveedores de alimentos. Yo no tengo nada que ver con ese sector (mi actividad principal es exportar servicios de desarrollo web) pero me parece evidente que nuestro país esta configurado para ser una potencia en la industria de los alimentos y no tiene sentido luchar contra ello. Obviamente que no me quedaría con vender de a barcos de soja cruda sino que pondría el esfuerzo en trabajar en la marca país de forma tal que podamos exportar cada vez más valor agregado por kilo de alimento que mandamos al mundo.
    Por último, también es claro que es imposible que nadie invierta nada acá en nada si no hay cierto nivel básico de previsibilidad. Ejemplo muy PyME: hace un mes venimos charlando con unos amigos de armar un emprendimiento turístico en Tafí del Valle (soy tucumano). Agarré la hoja de cálculo y traté de armar un modelito del negocio. Como es obvio en casi cualquier proyecto chico: 1er año flujo negativo, 2do año apenas positivo, 3er año break even. Eso sería un muy atractivo negocio en, por ejemplo, Canadá. Acá, inmediatamente saltó que nadie confía en que dentro de 3 años la mitad de las cosas que supusimos sean verdad, que encima hay elecciones en el medio, y otro etceteras. Es imposible que existan los pequeños empresarios (que no sean dare devils) cuando no se puede planear ni a 5 años.

  11. La política y la religión son -ciertamente- temas que no suele ser demasiado cómodo debatir públicamente, pero siendo que ya está abierto el diálogo algo opinaré. Espero que nadie se moleste con mi visión de la política, o al menos que lo discutamos en buenos términos.

    No creo, para nada, que la política deba responder a un modelo democrático absoluto; es decir que cada una de las cosas que un gobierno implemente para la sociedad deba ser discutido hasta con el último habitante. Esa ha sido siempre la fórmula del desastre. No hay profesiones ni oficios que hagan, necesariamente, que esa persona no pueda opinar sobre su gobierno; pero sí hay millones de habitantes que tan solo no tienen la comprensión mínima necesaria para lidiar correctamente con la complejidad, y terminan en un intercambio de estados emocionales y pujas de interés que no pueden -jamás- ayudar a definir un gobierno. En esto, creo que debe dejarse gobernar a quienes tengan con qué hacerlo (cosa que, lamentablemente, no se cumple mucho en Argentina, pero ese es otro tema)

    No creo, para nada, que la política sea un arte limpio que debe jugarse como quien juega ajedréz; ese pensamiento se lo dejo a los ingenuos bien intencionados. La política es el arte del engaño, de la estrategia, de la táctica, de lo complejo y de lo complicado. El ser humano no es un ente honesto, justo, equilibrado y responsable; al menos, no en su mayoría. Ante esta situación, lo único que funciona es la política con todos sus condimentos.
    En la política desde hace 3.000 años, se sabe que no hay nada que pueda hacerse para beneficiar a algunos que no dañe a otros; a quien crea lo contrario, le doy mi saludo por ser buena persona, pero lamento su ingenuidad. En vistas de esto, la mejor política es aquella que distribuye correctamente las mejoras y los daños que causa (nuevamente, eso no pasa en Argentina)

    Por último, creo que el rol del estado debe ser más de control y menos de estrategia, si más no sea por lo efímero de sus cargos. No hay mucho que pueda hacerse demasiado bueno o duradero si el puesto dura 4 años y quien sea el próximo en sentarse en la silla va a deshacer lo que hizo el anterior. En ese sentido, el rol de los empresarios es muy importante porque tienen el control de entidades de mucha importancia social, por muchos más años que el gobierno de turno. No hay sociedades saludables si su sector privado no lo está. Que el gobierno mande preso a quien incumpla las leyes, pero que saque las manos del timón de las naves ajenas.

  12. Para mi más que definir el rumbo de un país, hay que definir el rumbo de las personas que lo manejan. Si aquellos que están en un cargo de representación buscan satisfacer intereses individuales entonces lo que representan va ir para ese lado. Personalmente creo que la política esta obsoleta, que los modelos a los cuales seguimos en este nuevo siglo son anticuadas y responden a un modelo de pensamiento del siglo anterior. Yo no creo en el éxito de políticas aferradas a un fanatismo cegador.

    En argentina las grandes ramas de pensamiento o identidad política están fundadas en personas, es decir hoy se sigue hablando del peronismo o radicalismo como modelo de país y creo que la situación global ha cambiado lo suficiente como para darse cuenta de que se necesita un cambio estructural grande.

    Por otro lado y como dije al principio en argentina al menos vemos que los gobiernos están armados entre «amigos» en una especie de recompensa a aquellos que congenian con las ideologías políticas del partido en curso en ves de alentar a las buenas practicas y a aquellos que sean capaces para asumir cargos específicos. Por ejemplo y sin hacer alusión a ningún partido/ideología, un ministro de economía debe ser capaz de actuar lo mas objetivamente, así como también el ministro de salud debe trabajar para mejorar el sistema de salud sin presiones ideológicas.

    En una de esas mi visión es un poco ingenua. Podrían dejar de vender cosas con nombres que no son y en ves de partidos políticos o ideológicos, podríamos simplemente votar a personas y sus respectivos equipos de trabajo. Creo que seria mas sincero.

  13. Una perspectiva opuesta contempla la política en un sentido ético, como una disposición a obrar en una sociedad utilizando el poder público organizado para lograr objetivos provechosos para el grupo..

  14. Santi, me resulta raro que no hayas nombrado el emprendimiento como fuente de crecimiento. Hablaste mucho del empresario y de grandes oportundades para emprender.

    ¿No ves positiva la generalizacion del entrepreneurship y el emprendimiento por interés? me refiero por un lado a «entrepreneurship v.s. grandes multinacionales» y por el otro a no solo ir por la guita sino por lo que a uno le apasiona.

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